Titulo:

Cuba, una alternativa al desarrollo

Participantes: Lidia I. Díaz Gispert[1]; Jesús Mena Aragón[2]

País de origen: Cuba

“Hay que salvar el continente para el ideal democrático, mas no para una democracia teórica, no para una democracia de hambre y de miseria, no para una democracia bajo el terror y bajo la opresión, sino para una democracia verdadera con absoluto respeto a la dignidad del hombre, donde prevalezcan todas las libertades bajo un régimen de justicia social, por que los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan, ni pan sin libertad”. Fidel Castro, 28 de abril, 1959, Conferencia económica de los 21, celebrada en Buenos Aires, Argentina.

 

 

Resumen:

Hasta hace muy poco, cualquier realidad social estudiada se encontraba bajo el yugo del análisis basado en los modelos de acción racional en los que la variable económica era la protagonista. Afortunadamente, resulta cada vez más evidente que aquellos modelos que no tienen en cuenta los factores de índole cultural resultan a todas luces parciales e incompletos.

En nuestra opinión, en la actualidad, el factor económico es importante pero ya no es crítico, son los factores culturales los que vienen a definir la actual realidad social. Desde una perspectiva cultural, el énfasis en la noción de “desarrollo” estaría en verlo como un proceso y no tanto como una situación estable que se trata de alcanzar, en donde lo prioritario es llegar a un cierto nivel de renta o bienestar económico. Se trataría de la conceptualización del desarrollo con perspectiva cultural que incluya procesos morales, sociales, políticos, ambientales  y económicos, transformación durable de las estructuras políticas, administrativas, jurídicas, económicas y sociales de la cultura; de las estructuras mentales y de las consecuentes visiones del mundo, de las relaciones interpersonales e intergrupales, de forma que vayan encontrándose cada vez mas libertades del espíritu de hermandad, igualdad, de justicia para todos, de interdependencia y de cooperación.

El trabajo tiene como objetivo reflexionar, sobre la viabilidad del proyecto social cubano, desde el punto de vista económico y cultural, aun cuando se han agudizado la pobreza y la desigualdad en el mundo, de forma tal  que se demuestre la importancia de la aplicación de estrategias adecuadas para garantizar una distribución racional de los ingresos en función de programas sociales de desarrollo, lo que demanda una intervención estatal consecuente, siendo esto, precisamente, uno de los problemas más controvertidos en la actualidad.

 

 

 

 

Desarrollo:

La Tierra vive una nueva era de conquistas, casi similar a la época de los colonizadores. Si en el siglo XIX la América Latina era disputada por  España, Portugal,  etc, es decir por estados, ahora que los dueños de la tierra son pocos y poderosos, se la disputa  fundamentalmente el imperio de Estados Unidos de Norteamérica, bajo los influjos del creciente efecto globalizador que la concentración de capital y poder ha acelerado extraordinariamente en las ultimas décadas del siglo pasado, bajo el efecto de la revolución en las tecnologías de la información.

El siglo XXI que acaba de comenzar, será  un testigo elocuente de una de las consecuencias del efecto globalizador actual, cuya características no es tan solo la anexión de territorios como en la época de las grandes invasiones coloniales, si no el control de riquezas; si los procesos políticos  y de cambios estructurales y conceptuales  que se están dando en la región que han producido su auténtico estallido no se detienen, y que han traído un gran esperanza para el futuro de  millones de personas.

En 1960, el 20 % de los mas ricos de la población mundial tenia unas rentas treinta veces superiores a las del 20 % de los mas pobres. Era una situación alarmante, pero lejos de mejorar ha seguido agravándose; en la actualidad las rentas de los ricos son de ochenta y dos veces superiores a las de los pobres. De los más de seis mil millones de habitantes del planeta, apenas quinientos millones viven desahogadamente, mientras el resto subsiste en condiciones precarias. Es como si el mundo hubiera perdido el rumbo. 

Analizando el caso de América Latina, no hay dudas de que lo que se identificó como “patrón de industrialización sustitutiva”,  para la región provocó ciertas transformaciones socioeconómicas hasta los años 60 de la pasada centuria, que vinieron a representar los “frutos positivos” de tal estrategia.  No obstante, se reconoce  que ese crecimiento  económico global, no fue capaz de forjar una estructura económica que asegurara una dinámica propia y sostenida de desarrollo, lo que trajo como consecuencia la imposibilidad de superar las desigualdades económicas y sociales (que se agravaron); no aseguró empleo productivo para la creciente fuerza de trabajo  y menos aun resolvió las graves carencias sociales acumuladas.  Junto al crecimiento económico se mantenían y  se agudizaban elementos de deformación estructural que impedían un real desarrollo económico, unido a las ineficiencias y atrasos tecnológicos del ya muy dependiente sector manufacturero, al dualismo de la agricultura “moderna” y tradicional y la incapacidad para crear suficientes puestos de trabajo productivo que pudiesen compensar la rápida expansión de la población  económicamente activa, que agudiza la diferenciación de los diferentes sectores sociales como consecuencia de la deformación del desarrollo capitalista.

Ya hacia los años 80 del siglo pasado, la situación de las economías latinoamericanas  como consecuencia de la crisis capitalista global representa la crisis de toda la dinámica del desarrollo capitalista particular de la región. El Producto Interno Bruto (PIB) en esta  década creció a una tasa promedio de 1,13 %  comparado con la tasa de crecimiento económico de la década de los 70 de 5.6 %, por tanto el incremento del producto en los 80 fue en promedio solo el 23 % del correspondiente a los 70, o sea el desenvolvimiento económico de los 80 fue menos de la cuarta parte de la década anterior.

El PIB per cápita se redujo en casi un 1% promedio anual para el periodo 1980- 89. Si lo comparamos con el promedio de este indicador para los años 70 del 3, 0%, el deterioro absoluto comparado es de un 28,6%.  Toda esta situación acentuó los efectos sociales manifestados en una inflación galopante que alcanzó la cifra de casi el 1000% en 1989. La deuda externa de América Latina alcanzó un monto de más 415 mil millones en 1989 para un incremento del 0,7 % en comparación a 1988.

Por tanto podemos concluir que este periodo para América Latina se puede calificar como periodo de catástrofe económica.

Sin embargo en el panorama latinoamericano se han venido sucediendo un autentico estallido revolucionario donde los conceptos geopolíticos fundamentales como Estado, Poder, Soberanía, Independencia, Emancipación, Participación  ciudadana han adquirido significados totalmente nuevos, de tal forma que si observamos el funcionamiento real de la vida en la región no podemos dejar de constatar que sus actores han cambiado,  en aras de buscar alternativas para que la pobreza y la exclusión de millones de personas no siga siendo la regla, y el bienestar, la excepción.

Por otra parte, no podemos obviar los retos universales que se presentan hoy en la construcción de la nueva sociedad, a saber:

·        Los desastres ecológicos.

·        La reducción de la contaminación ambiental.

·        El cambio climático global.

·        La protección de la biodiversidad.

·        Frenar el agotamiento de los recursos.

·        Controlar la erosión  y desertificación de los suelos.

·        Hallar el modo de alimentar de ocho a diez mil millones de seres humanos, de los cuales unos 500 millones corresponden a América Latina, sobre todo ahora que se ha hecho el llamado de alerta del Presidente cubano Fidel Castro Ruz, sobre la muerte prematura por hambre y por sed de mas de 3 mil millones de personas en el mundo, a partir de la idea siniestra de convertir los alimentos en combustible, como línea económica de la política exterior de los Estados Unidos de Norteamérica. 

La Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992 donde Cuba, advirtió sobre el riesgo de desaparición de la especie humana al ir destruyéndose de forma progresiva su hábitat natural, producto de la herencia dejada por las sociedades de consumo fundamentalmente,  y la Conferencia Mundial sobre el Clima celebrada en Berlín en abril de 1995 y más recientemente el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (GIEC) de Naciones Unidas reunidos en Paris (2 de febrero del  2007)  han alertado dramáticamente sobre las amenazas que pesan sobre el medio ambiente. Conjuntamente el Protocolo de Kyoto, firmado en noviembre de 1997, al que Estados Unidos de Norteamérica no  ha suscrito aun, así como la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo, del 26 de agosto al 4 de septiembre del 2002, mostraron que el efecto invernadero podría tener consecuencias catastróficas a largo plazo.

La solución a esta situación mundial y por tanto a América Latina no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan. América Latina es la zona del mundo con mayor desigualdad social donde el abismo que separa a ricos y pobres es más profundo, y la distribución de la riqueza es más injusta,  donde los ricos son mas ricos y los pobres son más pobres.  

La experiencia cubana es una muestra fehaciente de que cuando existe voluntad política y se comprende la necesidad de instrumentar proyectos nacionales, populares y antiimperialistas, con vista a la erradicación de la pobreza, el marginalismo, la desigualdad, etc, emprender la transformación revolucionaria de la sociedad por muy difícil que sea el reto  y las circunstancias que lo rodean, se puede lograr niveles alentadores en el  desarrollo socioeconómico

El triunfo de la Revolución Cubana el 1ero de enero de 1959, permitió al pueblo el camino de un auténtico desarrollo económico y social. Los problemas económicos existentes  cuando triunfó la Revolución están plasmados en el histórico alegato de Fidel Castro, “La Historia me Absolverá” y constituyen las primeras ideas acerca de una posible estrategia para el desarrollo de Cuba, ellos son: el problema de la tierra, la  industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud del pueblo.

Para el cumplimiento de la estrategia de desarrollo diseñada, se planteó un amplio plan de medidas que contemplaba la necesidad de elevar la capacitación y calificación de la fuerza de trabajo, prestar atención al incremento de la productividad del trabajo, orientar la fuerza de trabajo hacia los sectores priorizados, aprovechar las capacidades instaladas, reducir el consumo material, continuar elevando el papel de la acumulación socialista en el desarrollo de la economía nacional, fomentar la iniciativa creadora de los trabajadores, garantizar la mayor eficiencia del proceso inversionista, establecer y desarrollar un sistema nacional de normalización, metrología y control de la calidad e implantar el nuevo Sistema de Dirección de la Economía. A nivel de toda la economía se programó un crecimiento del Producto Social Global del 6% promedio anual.

Estas transformaciones se extendieron por más de cuatro décadas, existiendo etapas diferentes según el segmento de actividad social que se analice. Sólo partiendo de tales transformaciones se crearon las bases esenciales para el desarrollo y se logró que las políticas sociales no fueran meras acompañantes de las económicas. Esta concepción comienza por establecer un vínculo e interdependencia orgánica entre los aspectos económicos y sociales del desarrollo, que son entendidos como unidad integral y que tiene como objetivo final la transformación de los seres humanos, haciéndolos más saludables, cultos, participativos y solidarios con otros seres humanos. Para sustentar esta relación es necesario un crecimiento económico balanceado y auto sostenido que sea capaz de asegurar un nivel ascendente de la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales.

Así el concepto de desarrollo aplicado por la Revolución durante estos años siempre concibió el crecimiento económico unido al progreso de los servicios sociales básicos dotando al país de un capital humano invaluable gracias a los niveles alcanzados en la educación, la salud pública, la seguridad social, la cultura y el deporte, entre sus elementos más importantes. Todo esto unido a la

formación de una conciencia política, humanista, solidaria e internacionalista en una población con un profundo concepto de la independencia y soberanía nacional.

La viabilidad del proyecto social cubano con sus conquistas irrenunciables después de más de 40 años de lucha, a la altura de esta nueva centuria enfrenta retos externos colosales. Bastaría para confirmarlo el desafío que representa la globalización neoliberal en la economía, la conciencia y la cultura, el bloqueo, más exactamente la guerra económica, que ha impuesto a Cuba la nación más poderosa del planeta con el propósito de reconvertirla en la neocolonia que fue antes de 1959, el derrumbe del modelo euro soviético y su paso al capitalismo, la consolidación de la transnacionalización monopolista mundial con sus tres centros hegemónicos, la marginalización creciente del “Sur”; y por último la globalización del neoliberalismo en la economía, la conciencia y la cultura del planeta con su filosofía jurásica del supuesto “fin de la historia”.

Entre los años 1986-1989 la economía cubana decrece, luego de más de 16 años de crecimiento ininterrumpido. En estos mismos años se inició un proceso de rectificación de errores y tendencias negativas que trataría de solucionar los desequilibrios señalados, el cual  se vería limitado por la agudización de las condiciones externas en la década de los 90, dígase la caída del modelo euro soviético de socialismo. La crisis que sobrevino no sólo dejaba al descubierto fenómenos que demandaban una atención prioritaria y ponía en tela de juicio la concepción del modelo de desarrollo aplicado hasta ese momento, sino que amenazaba la conservación del proyecto revolucionario.

El impacto de la crisis fue brutal, el PIB cayó casi a un 35 % entre 1989-1993, el déficit fiscal se elevó a un 33% del PIB en 1993 y las importaciones a precios corrientes cayeron un 75% en esos 4 años.

En   1990 y en respuesta a la situación que había venido conformándose, el país  inicio la etapa conocida como período especial en tiempo de paz , un proceso de cambios en nuestro modelo económico que sin renunciar a la esencia socialista, abriría un mayor espacio a mecanismos para activar la producción y los servicios en una etapa no exenta de notables complejidades, pero siempre con la mayoría del pueblo dispuesta a preservar las conquistas sociales y políticas que habían llevado a Cuba a tener indicadores de salud y educación comparables con los países desarrollados.

Sin embargo, a pesar de las  dificultades confrontadas  no se pueden negar los avances económicos y sociales logrados por Cuba entre 1959-1989. Estos logros respondían a los objetivos estratégicos trazados: eliminar las causas generadoras de pobreza y ubicar la evolución del ser humano en su condición de sujeto social activo y como objetivo supremo del modelo de desarrollo.

En esta etapa el gobierno cubano inicia una serie de reformas que introducen nuevos mecanismos de mercado en el modelo de economía planificada. A partir de 1993, las reformas incidieron directamente en el funcionamiento de la economía. Estas medidas han permitido una paulatina recuperación económica del país de forma tal que en los últimos años el crecimiento del PIB[3] es uno de los indicadores que avalan esta recuperación, en el 2004 fue del orden del 11,8 %, que representa 35 023, 8 mmp, en el 2005, 12, 5 %, equivalente a 39 172,2   mmp y en el 2006, 44  064,72 mmp.

Ahora bien, los cambios de mayor importancia están teniendo lugar en la esfera socio cultural, donde un conjunto  de más de 70 nuevos programas sociales vinculados al desarrollo educacional y por una cultura general – integral están en marcha.         

Entre los programas fundamentales que se desarrollan están:

·        Programa audiovisual y de computación para la educación primaria y media.

·        Apertura de escuelas de instructores de arte en cada provincia.

·        Creación de escuelas para la formación emergente de maestros para la enseñanza primaria y secundaria, así como el personal de enfermería.

·        Creación de escuelas de formación de trabajadores sociales.

·        Ampliación de instalaciones de clubes de computación.

·        Inauguración de nuevos canales de televisión con carácter educativo.

·        Municipalización de la enseñanza superior.   

·        Revolución electro energética.

·        Tareas de la Batalla de ideas.

Estos programas están destinados a elevar el nivel de vida de la población expresada en el aumento de la calidad de la educación y la cultura en general.

Como los avances no pueden medirse solo por los indicadores macroeconómicos, en Cuba se han graduado más de 700 mil profesionales, de estos 301 599 son a partir de los años 90, existen 6 965 Doctores en Ciencias, 12 mil estudiantes de nivel superior de ellos 8 mil en la ciencias informáticas, la escolaridad promedio es de 11 grados, son trabajadores de la ciencia 78 mil 497 y existen 310 mil 507 maestros y profesores, 16 200 millones de pesos se han destinado a la seguridad y asistencia social. Actualmente reciben ese beneficio más de 1 500 000 ciudadanos, 261 000 más que hace diez años atrás.

El promedio de  habitantes por médico desciende de 193 a 175 en 1998, el gasto en salud pública con relación al PIB se eleva a 6,3%. El salario medio crece de 190 pesos mensuales a 386, producto del aumento salarial a  más de 888 mil trabajadores,  la tenencia de divisas en manos de la población pasa de un 44% del total al 62%, en tanto que el índice de empleo es del 98, 1 %.

Es preciso destacar, el largo expediente que Cuba posee en cuanto a cooperación práctica y solidaridad con los países del Sur, actualmente nuestros programas de salud, educación,  deportes, etc. abarcan más de 40 países. Se constituyó la Escuela Latinoamericana de la Salud, que de forma gratuita forma profesionales para asistir después a las poblaciones rurales de los países representados en ella.  Se ha ampliado el intercambio comercial en la región,  ascendente a 2 640 mm usd con Venezuela, además de  355 acuerdos firmados por un valor de 1 500 mmusd para el 2007.

Muchos aspectos del desarrollo no se pueden medir con exactitud mediante estadísticas, entre ellos las actitudes, los sentimientos, los valores, las ideas, las libertades y los logros culturales de la gente, observar al propio país en una perspectiva mundial y entender de qué manera se diferencia de otras naciones o se asemeja a ellas permite percibir mejor su condición, sus perspectivas y prioridades de desarrollo.

BIBLIOGRAFÍA.

Anuarios estadísticos de Cuba. Años 2003, 2004, 2005.

Castro Ruz, Fidel. La Historia me Absolverá. La Habana: Editorial oficina del Consejo de Estado, 1993.

Partido Comunista de Cuba. Congreso 1ero, La Habana, 1975. Departamento de Orientación Revolucionaria, 1976,--326p.

Partido Comunista de Cuba. Congreso 5to, La Habana, 1997. Resolución Económica. Editora Política, 1997,--70p.

Rodríguez García, José Luis. Cuba: El camino de la recuperación económica. 1995 –1999.Cuba Socialista (La Habana).(16):2-15, 3era época,1999.

*________.Estrategia de desarrollo económico en Cuba. La Habana, 1990. Editorial Ciencias Sociales, -- p 302.

La economía cubana al entrar en el siglo XXI .Cuba Socialista (La Habana).(20):58-61, 3era época del 2001,--

Nuestra encomia al llegar el año 2000. .Cuba Socialista (La Habana) (16), 3era época, 1999, 62-64p.

Informe del Programa de Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano, La Habana, 1996.

Periódico Granma, primera edición,30 de marzo, del 2007.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

[1] Universidad de Cienfuegos

[2] Semanario 5 de Septiembre

[3] El PIB en Cuba no mide adecuadamente aspectos sociales que conforman nuestra política de desarrollo social, aunque debemos emplear este indicador, no podemos pasar por alto que la metodología internacional establecida favorece a las economías de mercado en las que tuvo su origen. Con toda razón el compañero Fidel ha pedido que se revise el PIB y como se expresan en el mismo los servicios de salud y educación.