Titulo:

La Independencia de Puerto Rico: un caso por resolver

Participante: Martha Quiñones Domínguez[1], Iván Elías Rodríguez[2]

País de origen: Puerto Rico

Los Estados Unidos sólo resolverán el problema colo­nial de Puerto Rico con la renuncia a la soberanía que ejercen sobre la isla, es decir, solamente si cumplen su deber de descolonizar. Sólo asumiendo nuestra responsa­bilidad total como una nacionalidad madura, podremos los puertorriqueños romper el círculo vicioso de la depen­dencia y la desesperanza que mina toda posibilidad de un crecimiento autosostenido, y que sangra nuestra digni­dad, nuestra iniciativa y nuestro orgullo.  Rubén Berrios Martínez

Introducción

Queremos traer a consideración el caso de Puerto Rico, isla del Caribe que ostenta el título de colonia de los EE.UU. disfrazada de “Estado Libre Asociado”. Puerto Rico es latinoamericana y caribeña y por siglos ha conservado esta identidad que la forja diferente en las posesiones de los EE.UU. Nuestra condición de colonia nos aísla del resto del mundo, para muchos países no existimos. Condenar a la no mención de Puerto Rico, al no recuerdo es parte del proceso para que no se conozca la situación colonial, es desvincularnos.

En el siglo XXI, Puerto Rico debe comenzar a retirarse de la dependencia y encaminarse hacia la independencia y soberanía. La soberanía nacional es necesaria para asegurar la gobernabilidad de nuestra Isla de manera democrática y solidaria, para insertarnos en el mundo y para poder ser ciudadanos (as) del mundo.  Con la soberanía nacional podemos hacerle frente a los problemas económicos,  sociales y ambientales que aquejan a nuestra patria.

Puerto Rico

El archipiélago de Puerto Rico[3] nunca ha podido ejercer el derecho inalienable de la libre determinación.  Se ha señalado que conforme al derecho internacional, el gobierno de EE.UU. tiene la obligación legal y moral de facilitar un proceso de descolonización y libre determinación para la Isla.  Pero por años los EE.UU. ha declinado su obligación de descolonizar, con los cambios que ocurrieron el siglo XX, en el siglo XXI Puerto Rico ha emergido como un problema colonial, es de las últimas colonias del mundo.  Puerto Rico ha sido posesión de EE.UU. desde la invasión en la Guerra Hispano Américana de 1898, durante el siglo XX designó a la Isla con el nombre de “Estado Libre Asociado” (1952) y la Isla fue pasada al olvido en la discusión descolonizadora.  No por eso los y las puertorriqueños (as) hemos desistido de presentar el caso de Puerto Rico ante la comisión descolonizadora de las Naciones Unidas.

Desde la instauración del Estado Libre Asociado han acontecido cambios profundos, pero la relación colonial ha permanecido.  Muchas personas se concentran en mencionar esos cambios y en la “ventaja” de ser parte de los EE.UU. Pero que equivocados están estas personas, pensar que lo único importante es que te den ayuda es lo que ha desarrollado en los y las puertorriqueños (as) la dependencia económica, social y moral que no permite que reconozcamos nuestro problema.  Podemos decir que Puerto Rico padece de un problema de baja autoestima, similar al síndrome de la mujer maltratada, que no puede salir del ciclo de violencia por miedo a quién la mantendrá.  Reflejo de esto es que padecemos síntomas de amnesia disociativa, obedecemos, estamos desubicados del mundo, evitamos conflictos, pero actuamos impulsivamente en situaciones de crisis económica y social, todo un diagnóstico de desajuste social.

Esa llamada “ventaja” de ser parte de EE.UU. ha llevado a la mitad de la población a vivir bajo condiciones de pobreza, a niveles de desempleo alarmantes, a fomentar la marginalidad que ha contribuido acrecentar los problemas de salud física y emocional.  Destaco el problema emocional que por un lado te define como caribeño, que habla español y tiene derecho a participar en las Olimpiadas, en los concursos de bellezas, etc. pero por otro lado te define como americano (por decir ciudadano de EE.UU.) aunque más del 60% no habla inglés[4], una bipolaridad que se manifiesta en la forma de actuar disociativo (dos identidades, dos personalidades) del puertorriqueño.

Lo social

La incapacidad de poder definir nuestra identidad ha generado crisis social, que se manifiesta en una sociedad politiquera, de violencia y de falta de solidaridad.  Esto hace que se retroceda en los índices de bienestar y nos anula para poder buscar soluciones. Todos los adelantos que obtuvimos en salud y educación han decaído, tenemos un sistema de salud que excluye a cientos de personas, donde los pacientes mentales no tienen donde acudir para recibir tratamiento. Un país cuyo medio de ajuste mental es el consumo de masas desenfrenado y se convierte en un indicador de felicidad.  Por otro lado el sistema correccional cada año tiene más clientes que no se rehabilitan, las drogas y el crimen se apoderan de nuestras calles y comunidades.

Lo económico

Desde principios del siglo XX se fomentó en Puerto Rico la dependencia económica de los EE.UU.  La economía se convirtió en un apéndice de EE.UU. ante su incapacidad para dictar políticas económicas y realizar tratados comerciales que fomentó que no se desarrollara una economía nacional autónoma.  Durante el siglo XX, las crisis económicas se subsanaban con políticas públicas del desplazamiento de cientos de puertorriqueños a los EE.UU., los subsidios de consumo de alimentos para grandes sectores poblacionales desempleados[5] y otros tipos de subsidios federales; y la Sección 936 del Código de Rentas Internas de EE.UU. que subsidia la producción de sus empresas.  La respuesta institucionalizada ante la recesión se amparó en variables que acentuaron las crisis, que llevaron a niveles de desempleo y de dependencia económica y no permitió el desarrollo de un modelo económico propio que se ajustara a la situación estructural.  Con la eliminación de la Sección 936 del Código de Rentas Internas de EE.UU. durante la década del 90 acentúo la crisis económica y requirió mayor dependencia que se afectó con la reducción de programas de subsidios federales haciendo inoperante el modelo de desarrollo económico de dependencia.

Esto ha llevado a que el siglo XXI Puerto Rico es un país estancado económicamente.  Hace tres décadas que la economía dejó de crecer a un ritmo aceptable, es un país que no puede negociar tratados (en un mundo de tratados comerciales), un país con una estructura impositiva confiscatoria para las mayoría, pero un paraíso contributivo para el capital manufacturero, financiero y comercial de los EE.UU., un sistema que no favorece al empresario local, y que fomenta la dependencia.  La dependencia económica y la falta de poderes soberanos que son las razones de los problemas económicos.

Medio Ambiente

Cada día vemos con asombro como nos tragamos los recursos naturales y donde la protección del medio ambiente natural es sólo una consigna y una aspiración social.  Las leyes y reglamentos regulan nuestros recursos naturales y ambientales, pero es el criterio económico el que se impone a la hora de decidir.  Por años se convenció al puertorriqueño que no teníamos recursos naturales y ambientales y que teníamos mucha población, y por eso no podíamos subsistir, pero cuando tomamos conciencia que el tamaño geográfico o la cantidad de recursos no es el factor determinante al diseñar políticas de desarrollo sostenible, se atenta contra la integridad del ambiente y se construye proyectos en todo el país, se aprueban permisos mediante trámites acelerados, la promoción del automóvil como medio único de transporte, se destruyen recursos naturales, se atenta y desplazan comunidades, en fin todo un desastre ambiental.  Las consecuencias más poblaciones vulnerables a los llamados “desastres naturales” y más daño ambiental y a la salud.  Aquí manda el poder económico y financiero de los grandes intereses. 

La solución necesaria

La soberanía nacional de Puerto Rico.  El pleno desarrollo económico, social y ambiental será posible con la independencia nacional.  No es posible bajo el actual estatus poder cambiar el arreglo político, económico e institucional que la condición colonial del país nos impone. 

La independencia y soberanía es necesaria para poder desarrollar un modelo propio de desarrollo y crecimiento económico en el que el ser humano y el ambiente sean tomados en cuenta, donde la sostenibilidad sea un criterio importante.  Un modelo que trabaje con el problema de autoestima, donde los derechos humanos y civiles sean tomados en cuenta, donde la dependencia jurídica, política, económica, social y psicológica sea sustituida por el auto desarrollo.  Poder sentir que tenemos el derecho a decidir por nosotros mismos.

 

 


 

[1] Doctora en Economía. Catedrática Asociada de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo.

[2] Master en Planificador Ambiental. Profesor de la Universidad Metropolitana. Miembro del Nuevo Movimiento Nacional Hostosiano de Puerto Rico.

[3] Ubicado en el Caribe, país de habla hispana.

[4] Campaña de americanización y de fomentar los estilos de vida de los EE.UU.

[5] En 1975 se extendió a Puerto Rico el Programa de Cupones de Alimentos que ha funcionado como una pacificador social y como un elemento que no permite la iniciativa laboral (se vive para recibir ayuda).