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Asociación

UNA BIBLIOTECA PARA HAMLET

10/12/2010
En la tarde del jueves 9 de diciembre, horas antes de que se celebre el Día de los Derechos Humanos, las Madres de Plaza de Mayo inauguraban la Biblioteca Hamlet Lima Quintana. Todo un homenaje bautizar con su nombre un espacio de lectura instalado en el Pañuelo Blanco que tanto sorprendiera como stand durante el Bicentenario, al ver marchar las Madres esculpidas en tamaño natural, asomado del pañuelo en torno al pirámide de Mayo. Una imagen inmortal que ahora habita frente al Espacio Cultural Nuestros Hijos, el ECuNHi, en el corazón mismo de lo que fuera la ESMA.
UNA BIBLIOTECA PARA HAMLET
 
En la tarde del jueves 9 de diciembre, horas antes de que se celebre el Día de los Derechos Humanos, las Madres de Plaza de Mayo inauguraban la Biblioteca Hamlet Lima Quintana. Todo un homenaje bautizar con su nombre un espacio de lectura instalado en el Pañuelo Blanco que tanto sorprendiera como stand durante el Bicentenario, al ver marchar las Madres esculpidas en tamaño natural, asomado del pañuelo en torno al pirámide de Mayo. Una imagen inmortal que ahora habita frente al Espacio Cultural Nuestros Hijos, el ECuNHi, en el corazón mismo de lo que fuera la ESMA.
Las Madres, entonces, celebrando la vida y la poesía de un hombre necesario, como él mismo escribió para otros. Y, una vez más sembrando palabras bellas donde habitó el horror.
Los hijos de Lima Quintana y su compañera, Luisa, estuvieron presentes. Ella agradeció el reconocimiento de las Madres y recordó las canciones, Cielo blanco y Cielo del amor, que él les dedicó. “Este gran homenaje es muy merecido por haber sido un hombre de bien, por su trayectoria de vida, por su amar y enseñar con su ejemplo natural un camino a seguir en este combate cotidiano que es la vida.” El hijo mayor, profundamente conmovido, expresó que “no nos va a alcanzar la vida a ninguno para agradecerles todo esto. Tal vez es demasiado. Es un homenaje, tal vez el más importante. Gracias”.
Hebe “cuando él nos dedicaba su poesía, sus cantos tan apasionados, nunca imaginé que en este Pañuelo íbamos a poder hacer la Biblioteca Hamlet Lima Quintana.” “Y acá está con el trabajo de los arquitectos que lo mejoraron, que lo arreglaron, que lo pusieron muy lindo, y con unos poquitos libros que tenemos para empezar, queremos decirle a Hamlet que andará volando por ahí, que ese Pañuelo Blanco al que él le cantó tanto, hoy lo acoge, lo tiene adentro, lo tiene para siempre, tiene su poesía, va a tener sus libros. Seguramente va a tener muchas cosas que mucha gente nos prometió que va a traer, que tiene de él.”  “Y así como Hamlet nos dedicó tantas canciones y tantos poemas, hoy nosotras le dedicamos a Hamlet debajo de este Pañuelo, esta biblioteca. Es para él.”
Luego en el Auditorio “Hebe de Bonafini” Enrique Llopis, quien fuera compañero musical del poeta, recordó momentos compartidos y cantó algunas de las más emblemáticas canciones. El cierre fue a dúo con Teresa Parodi y una de las más emblemáticas, “Zamba para no morir”.