PERIODICO MAYO
Las Madres fueron
hasta las puertas de la Comisaría 30ª, en Barracas, y procedieron a su clausura.
Personal policial de esa seccional torturó a tres militantes populares,
ensañándose con uno de ellos por ser hijo de desaparecidos. Las torturas de la
Policía Federal no son simples excesos que ocurren en las provincias,
sino prácticas repetidas que se resisten a desaparecer y que acontecen en plena
ciudad de Buenos Aires.
EDITORIAL:
En nuestra Plaza hoy se toca La Internacional
LA POLICÍA SIGUE TORTURANDO: Las Madres
clausuraron la Comisaría 30 // La nueva jauría Bonaerense // Blumberg otra vez
TRABAJO ESCLAVO: Corte y confección // “Nos
pagaban a un peso lo que vendían a trescientos” //Puntadas
COMEDOR POPULAR EN LA BOCA: La
construcción de Los Pibes
PLANTAS DE
CELULOSA: ¿Dónde iremos a parar?
REPRESORES SUELTOS:
Néstor Siri, un médico del infierno
A 29 AÑOS DE AQUEL 30 DE ABRIL: Madres de la vida, Plaza de las
luchas
PERIODICO
RESUMEN LATINOAMERICANO: La contrainformación tiene futuro //
Carlos Aznárez, un apasionado
ENTREVISTA A NÉSTOR LAVERGNE: Un argentino en el gabinete del
Che
PALESTINA:
La tragedia de los palestinos en Iraq
PAÍS
VASCO: TREGUA DE ETA: “Llegamos a este
momento luchando” // Todo irá mejor
25 AÑOS
SIN BOB MARLEY: Canciones de Redención
LA
GESTA DEL NOMBRE PROPIO: Situación de la comunidad travesti
LAS MADRES EN LA 32 FERIA DEL LIBRO: Los
libros y los pañuelos hacen historia
GUANTANAMO:
Imperialismo Terrorista
NUEVO CICLO LECTIVO EN LA UPMPM: Otro
año juntos
JUEVES EN LA PLAZA
BALADA DE UN ESCRITOR MILITANTE: Seremos como Haroldo
ACTIVIDADES DE LAS MADRES:“Hemos
construido en este país una nueva forma de lucha” // “Mater materia”, un
mural para las Madres que “se perdió solo” // Las Madres en Italia: La Ciudad de
Orvieto se puso de pie para premiarlas
HISTORIA DE LAS MADRES: Con esta boca, en este
mundo
VENTANA A LA PLAZA DE MAYO:
Un sueño puro coraje
EDITORIAL:
En nuestra Plaza hoy se toca La
Internacional
Pensamos que nuestro 30 de abril y el 1º de
mayo, Día Internacional de los Trabajadores, están ligados, y no por casualidad,
sino por una causalidad.
Cuando las Madres pensamos en los nuevos hijos que tenemos, nos damos cuenta que
nuestros hijos están acá, están en todos los que nos acompañan. Mientras tantos
piensen como ellos, mientras tantos luchen como ellos, mientras tengamos esa
cosa tan hermosa de creer y de luchar por el otro, ellos seguirán. Y seguirá la
lucha por eso que ellos querían: el derecho a la vida, al trabajo, a la
vivienda, a la salud, a la educación.
Por luchar por todo ello es que se los llevaron. Pero igualmente no pudieron;
ellos están acá, están presentes, no solamente acá sino en todos los que siguen
la misma lucha y que la van a continuar. Hemos hecho muchas cosas junto a
nuestros compañeros: nuestra Universidad Popular tan hermosa, de donde van a
salir tantos para enseñarles a los demás que tienen derechos y cómo se deben
defender; esas escuelas primarias que pensamos hacer próximamente; la
Biblioteca, la Videoteca, la Editorial. Esas son las cosas que nosotros creemos
que tienen que ser, porque eso es lo que nuestros hijos querían.
Las Madres de Plaza de Mayo creemos que la memoria tiene que ser eso. Nuestros
hijos no están muertos; mientras todos luchemos y continuemos con sus mismas
intenciones y su misma fuerza para seguir luchando por lo que ellos querían,
ellos no morirán.
Por lo tanto, nunca, nunca los vamos a dejar morir. Nunca morirán mientras haya
uno que siga la lucha que ellos tenían. Por eso las Madres decimos, que en
nuestra Plaza, donde hubo tantas botas, donde hubo tantas marchas militares; en
nuestra Plaza, compañeros, hoy se toca La Internacional.
¡Vivan nuestros hijos que lucharon por la internacionalidad y por el mundo!
Asociación Madres de Plaza de Mayo
Mayo de 2006
Discurso pronunciado por Mercedes de Meroño (Porota), vicepresidenta de las
Madres en el acto a 29 años del inicio de su lucha.
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LA POLICÍA SIGUE TORTURANDO:
Las Madres clausuraron la Comisaría 30
Personal policial de la Comisaría 30ª
torturó a tres militantes populares, en una casa abandonada del barrio de
Barracas. El hecho no es novedoso, pero provoca mayor indignación porque uno de
los golpeados padeció aún más torturas por su condición de hijo de
desaparecidos. Los tormentos no son simples “excesos” y no se producen solamente
en las ciudades más alejadas de la Patria, como en Las Heras, sino aquí nomás, a
metros de la casa de gobierno.
El lunes 10 de abril, a las 11 y 30 horas en
punto, tal como lo habían anunciado, las Madres de Plaza de Mayo arribaron a la
Comisaría 30ª, en la calle General Hornos 768, del barrio de Barracas, para
repudiar la salvaje agresión que sufrieron tres integrantes del Movimiento Evita
el sábado 8, por la cual responsabilizaron al personal policial de esa
dependencia. Los jóvenes golpeados fueron Javier Pitar, Rubén “el Cuervo”
Carbonel y Juan Manuel Martínez. Este último debió ser operado de urgencia con
un cuadro de peritonitis aguda.
Los reprimidos salvajemente habían concurrido a una casa abandonada desde hace
décadas en el barrio de Barracas, con la intención de acondicionar el lugar e
instalar allí un comedor comunitario, que iba a estar a cargo de la organización
en la que estos compañeros actúan, el MTD Evita. El barrio de Barracas es uno de
los más pobres de la ciudad y su población se encuentra entre las más golpeadas
por la desocupación y la indigencia que asolan en la zona sur de la Capital
Federal.
El acto frente a la Comisaría, realizado junto a otras organizaciones sociales
comenzó con una conferencia de prensa en la que Hebe de Bonafini reclamó que se
investigue y castigue a los culpables de la terrible golpiza. Además pidió que
el Ministro del Interior, Aníbal Fernández, tome pronta intervención y remueva,
si así fuera necesario, al Comisario a cargo, Roberto Kidd. Y agregó: “El
ministro del Interior el otro día me dijo que la Policía Federal no tortura. Sí,
señor Ministro, desde aquí le digo: tortura y casi mata”.
Si bien la actividad fue breve y la cantidad de militantes que se acercaron no
fueron demasiados, la acción de las Madres contó con el acompañamiento de
miembros de los agrupamientos Comedor Los Pibes, Frente de Organizaciones
Sociales, JP Evita (Movimiento Evita). Además estaban presentes Marcelo “Nono”
Frondizi (de ATE), Humberto Sabatini de Proyecto Popular (Movimiento Evita), la
diputada Nacional por el Movimiento Evita Araceli Méndez, Humberto Tumini
(Barrios de Pie- Patria Libre), y Judith Said, coordinadora General del Archivo
Nacional de la Memoria, dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos de la
Nación. Asimismo, adhirieron Gabriela Cerruti, ministra de Derechos Humanos y
Sociales de la Ciudad de Buenos Aires; Fabio Basteiro (CTA Capital); Leopoldo
González y Pablo Micheli (ATE).
Frente a los periodistas también brindó definiciones el abogado de la
Asociación, Sergio Schoklender, quien es el patrocinante de los agredidos. El
letrado explicó el estado del proceso judicial abierto tras la golpiza.
“Nosotros presentamos la denuncia penal y fue trasladada al juzgado de
Instrucción Nº 10, Secretaría 133, que es el que debería haber ordenado
inmediatamente la detención del personal policial y del hombre que casi mata a
uno de los compañeros. Lo grave de esto es que no sólo fue castigo físico, sino
que según todos los testimonios, venía acompañado de insultos de ‘montoneros,
delincuentes, terroristas’, todo permitido por el personal policial que actuó en
ese procedimiento”
El final de la conferencia estuvo a cargo de Javier Pita, uno de los golpeados
aquel día. El integrante del Movimiento de Trabajadores Desocupados Evita
comentó cómo sucedieron los hechos. “Con total impunidad estas personas de civil
que actuaban en conjunto con la policía de la Comisaría 30ª nos propinaron
golpes a los tres compañeros que estábamos dentro del comedor popular y con la
consecuencia de que nuestro compañero Juan Manuel Martínez hoy está internado en
el Hospital Argerich.”
Tras el último punto y aparte de la conferencia, las Madres pusieron en las
rejas de la puerta de la comisaría un cartel que decía “CLAUSURADO”
Y finalizó Hebe diciendo: “Que el Ministro del Interior tome el ejemplo de las
Madres, que la clausure. Porque tenemos derecho, por 30 años de lucha y por
todos los compañeros que siguen luchando y que están acá: ¡A clausurar estos
lugares siniestros donde se tortura y se mata con total impunidad!”
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La nueva jauría Bonaerense
Por Ricardo Ragendorfer
Sus palabras fueron: “Estoy en estado de
schok y temo caer en una crisis depresiva”. Dicha frase podría atribuírsele a
María Stella Lanzan, luego de ser expulsada de un teatro por Gerardo Sofovich.
Sin embargo, la confesión salió de la boca del superintendente Osvaldo Seisdedos,
al enterarse que el ministro León Arslanian había decidido prescindir de sus
servicios.
Al respecto corrieron hipótesis variadas. En el Ministerio de Seguridad, la
versión oficial aseguraba que el emblemático policía ya había cumplido 30 años
de servicio. Y desde ese mismo ámbito -pero de modo no tan oficial- también se
dijo que la medida fue una consecuencia directa de la filtración periodística
del famoso video sobre el robo al Banco Río.
Desde luego, ninguna de esas dos razones resulta verosímil. Y para poder
dilucidar este enigma, tal vez habría que hacerse la siguiente pregunta: ¿por
qué razón durante casi dos años Arslanian sostuvo a un sujeto de semejante
calaña, del cual no es exagerado señalar que su legajo chorreaba sangre? Lo
cierto es que el ministro siempre eludió su explicación al respecto.
No menos cierto es que en la puja interna que por estos días sacude a la
Bonaerense, la victoria fue para el superintendente Daniel Rago, a cargo de la
jefatura de Seguridad. Se trata de un reconocido rival de Seisdedos, pero al
igual que él, un viejo pájaro de cuentas. Y la clave de su permanencia en la
cúpula es otro misterio.
Junto a la remoción del otrora jefe de Investigaciones, Arslanian también barrió
a 114 altos oficiales (72 pasados a retiro y 42 en disponibilidad). En paralelo,
dispuso crear 18 nuevas departamentales para así descentralizar el trabajo
policial y sus proverbiales redes de recaudación.
Ese, precisamente, es uno de los ejes de su política.
Ya en su primer paso por el Ministerio de Seguridad (1998-99), Arslanian se
percató de que la Bonaerense era una agencia estructuralmente corrupta, cuyos
dividendos recorrían una ruta piramidal. Entonces resolvió eliminar la Jefatura
y descuartizar la Fuerza en departamentales autónomas. Pero no pudo prever la
vertiginosa reacción de los uniformados, cuyas actividades recaudatorias no
tardarían en adquirir un formato horizontal. En su segundo paso por aquella
cartera, Arslanian profundizaría su estrategia diseñando un esquema formado por
96 Policías Comunales y 48 Policías de Distrito.
Tal vez, en algún momento, haya llegado a ponderar la eficacia de su plan.
Pero el asesinato del comisario Beauvais -que él mismo había puesto al frente de
la Departamental La Matanza- derivaría en la constatación de su fracaso: la
pesquisa del homicidio en sí reveló que el finado -un comisario de excelente
concepto- poseía varias cajas de seguridad con un millón de dólares en billetes
de baja denominación. Un verdadero caso testigo.
A dos años de su nombramiento, es justo reconocer que Arslanian logró bajar los
índices delictivos y las muertes provocadas por uniformados. Pero la práctica de
torturas y el armado de causas siguen tan vigentes como así también las cajas
alimentadas a través de zonas liberadas, peajes y todo tipo de extorsiones.
Lo que en la época de la Maldita Policía era una empresa perfectamente aceitada,
ahora es un ominoso entramado de jaurías autónomas que disputan entre sí el
gerenciamiento del delito en el territorio provincial.
Y en tal metamorfosis hay una razón de peso: la unilateralidad con la que
habitualmente suele tratarse el tema de la corrupción policial no contempla su
estrecha vinculación con la política y la Justicia.
Ya es un secreto a voces que el enorme flujo monetario que corre a través de las
arcas policiales sirve para financiar punteros, intendentes, campañas
electorales y hasta gobernadores. Y que el Poder Judicial depende de la policía
hasta para el traslado de los detenidos. Tan es así que, en la práctica, la
mayoría de los fiscales y jueces actúen como si sólo fueran auxiliares de la
Bonaerense.
En esa tríada, desde luego, se agita el huevo de la serpiente.
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Blumberg otra vez
Por Demetrio Iramain
El ingeniero Blumberg volvió a ocupar el centro de la escena mediática. Entró a
ella por la ventana, subiéndose al banquito -otra vez- de una muerte trágica. La
de un joven de familia adinerada, sin problemas de salud, con una historia
clínica intachable en el Hospital Alemán, según declaró el padre del chico
muerto en Barrio Parque. Como si para merecer justicia hubiera que tener una
obra social solvente, y un historial médico sin grandes sobresaltos, excepto una
intervención bucal, como también detalló el padre de Matías. Peor: como si gozar
de una obra social ventajosa, y hacer vida sana, y practicar deportes, y
veranear todos los años en Villa La Angostura, y haber recorrido el mundo
aprendiendo los buenos valores occidentales, hicieran a una víctima más víctima
de la injusticia y la crueldad de una muerte tan absurda, y por ende quienes
reclaman por ella tuvieran, a priori, razón.
Porque las víctimas siempre tienen razón; claro, siempre y cuando pertenezcan a
una clase acomodada, y sus reclamos y exigencias no atenten contra el orden
social existente, y los vínculos del denunciante sean poderosos y hasta
estrechos con el masserismo, como se ha revelado periodísticamente. Entonces,
surge el bueno de Blumberg, con su pinta de pastor del pueblo donde vivía la
familia Ingalls, y requiere entre llantos la baja en el límite de edad de
inimputabilidad. Como quienes habrían tirado una piedra (si es que efectivamente
hubo una piedra y además con intencionalidades homicidas) contra la humanidad de
Matías serían menores, el pensamiento cavernícola que encarna el ingeniero
demanda al Estado más presencia policial y un drástico descenso en el límite de
edad necesario para procesar penalmente a los menores. La sociedad boba,
entonces, decodifica ese modus operandi de los medios y estigmatiza a toda la
juventud. Ergo, el enemigo son los jóvenes y Blumberg es nuestro salvador.
Ante los desbordes sociales, ante tanta violencia acumulada tras muchos años de
capitalismo salvaje, ante tanto odio sugerido desde las alcantarillas del
neoliberalismo que la clase social de Blumberg disfrutó, el ingeniero de marras
opta por mirar hacia abajo buscando potenciales nuevos objetos de la Justicia
Penal. Los comentaristas políticos refieren que Blumberg estaría cerrando un
acuerdo político con el líder de la derecha Mauricio Macri, que le aseguraría
una importante candidatura en las siguientes elecciones. Entonces, todo cierra.
Sin embargo, el ingeniero no debiera mirar tanto hacia abajo en la escala
social, sino desviar su atención más hacia el costado. No dice el ingeniero, que
la misma policía que, según él, no puede actuar porque las decisiones
legislativas se lo impiden, en la noche anterior a la muerte de Matías, torturó
salvajemente a tres militantes populares, ensañándose con uno de ellos por ser
hijo de desaparecidos. Sus nombres, señor Blumberg, son Juan Manuel Martínez,
Javier Pita y Rubén Carbonel, a quien sus compañeros llaman “El Cuervo”.
Martínez tiene el intestino perforado y tuvo que sufrir una intervención
quirúrgica de urgencia debido a una infección producida por los golpes y el
tiempo transcurrido sin intervención médica. Ocho horas estuvo vomitando y
doblándose de dolor en la celda de la Comisaría 30ª, en Barracas, sin que los
oficiales de guardia llamaran a un médico, señor Blumberg. Y usted no dijo nada.
Veinte centímetros de intestino tuvieron que sacarle a Juan Manuel, y usted por
única respuesta tiene ese reclamo antihumano que no es otro que proceder
lentamente a electrificar los jardines de infantes, señor Blumberg. Quienes
torturaron a los compañeros, que forman parte de una organización social que
desarrolla tareas políticas, el MTD Evita, fueron agentes de civil, que actuaron
bajo la mirada de los oficiales de la Comisaría 30ª. Los compañeros denunciaron
que el autor de las patadas al estómago de Martínez, es un lumpen que roba para
la cana y goza de protección de la Comisaría de la calle General Hornos, a
cambio de hacer el trabajo sucio de la seccional, en este caso torturar a
militantes populares que pretenden ocupar una vivienda deshabitada desde hace
veinte años para instalar allí un comedor comunitario.
Pero usted, señor Blumberg, estaba atareado con el caso Matías, acomodándose la
barba de dos días para salir por Canal 9 y posando la congoja en la voz para sus
apariciones en Radio 10. No crea, sin embargo, que le estamos reclamando su
atención. Sabemos perfectamente qué intereses de clase defiende usted, y por qué
otros tan distintos luchamos nosotros, junto a Juan Manuel, Javier, Rubén y
tantos otros que a usted le erizan la costra. Advierta, no obstante, que no sólo
los militantes ya entendemos sus motivaciones políticas. Millones están
dispuestos a no encender nunca más sus velas, señor Blumberg, ni a firmar sus
confusos petitorios antihumanos. Estamos más ocupados en la vida, en los sueños
de otro país, en la concreción más urgente que nunca de la justicia y la
libertad del trabajo para todos y para todos los mismos derechos económicos,
aunque eso no asegure el voto del argentino promedio, ése que usted intenta
seducir con sus repetidas apelaciones a la seguridad, el miedo y la muerte.
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TRABAJO ESCLAVO:
Corte y confección
Por Luis Iramain
Hacinamiento, maltrato, tráfico de personas.
Estas son algunas de las realidades que saltan a la vista tras el incendio de un
taller de costura en el barrio de Caballito. Una tragedia que pone al
descubierto la trama de la industria textil en Argentina.
“Por desgracia era cierto que por una
pequeña suma que apenas les da
los medios para alimentarse, hombres que se creen libres, se condenan
a un trabajo que el amo más cruel, en tiempo de la servidumbre, no habría
impuesto a sus esclavos. Hasta un cochero de punto se cuidaría
de someter él a su caballo, pues éste vale dinero, y no sería
sensato abreviar por un trabajo excesivo de treinta y siete horas
la existencia de un
animal tan necesario.”
(Del libro Esclavitud Moderna, de León Tolstoi)
¿No era imaginable que tras la “garantía de por vida” que se ofrecía por los
productos Montagne estaba esto? ¿Nadie vio, nunca, nada, en esas esquinas donde
de a centenares, mujeres y hombres, y niños con el rostro inequívoco de la
pobreza, buscaban un trabajo? ¿Por qué no se dice que el trabajo en negro, o
precario, era también trabajo esclavo?
El incendio en la casa de la calle Luis Viale en el barrio del Caballito donde
murieron seis personas, cuatro de ellos niños, cuando agonizaba el mes de marzo,
puso al descubierto el horror sobre el que se edifica en gran medida la
producción textil en Argentina. Un sector caracterizado por la informalidad y la
precarización, donde por una prenda ofrecida a un precio de 300 pesos, se abona
tan sólo 1 al trabajador por su confección íntegra desde el bolsillo hasta la
etiqueta, desde el corte hasta la última puntada, revela sobre qué parámetros se
asienta el auge de este negocio en la última década. Una actividad que creció
geométricamente en los años noventa a partir del proceso de sustitución de
importaciones y que explica, para Gustavo Vera, del Centro Comunitario La
Alameda, la existencia de esta situación de esclavitud que se extiende en
grandes franjas del mercado.
“Una forma de producción más allá de cuestiones morales”, es lo que demuestran
estos talleres, señala el economista Alfredo Zaiat en Página/12 del pasado 8 de
abril. “La adaptación del toyotismo a un grupo de trabajadores vulnerables por
su condición de inmigrantes”, continúa, donde el objetivo de este modo de
producción capitalista, surgido en la automotriz japonesa a mediados del siglo
pasado, “es reducir el desperdicio, que traducido en lenguaje llano implica que
si el trabajador respiraba, y en cuanto respiraba durante algunos momentos no
producía, lo urgente entonces era encontrar el modo de que pudiera producir
respirando y respirar produciendo. Pero nunca respirar sin producir”. Esta forma
de explotación, globalización mediante, se extiende por los rincones del
planeta, y no hace falta poner el ojo en los empleados-niños de Nike en los
países asiáticos, sino que basta con levantar la vista para descubrir el horror
de la esclavitud al traspasar el umbral de la puerta de cientos de casas de los
barrios porteños de Caballito, Flores, Parque Avellaneda o Floresta.
Trátame esclavamente
Son varias las voluntades que se suman y conforman una larga cadena de
complicidades y delitos que comienzan en las barriadas más humildes de los
suburbios bolivianos, o el campo, y que tienen como punto culminante un destino
de sometimiento en la ciudad porteña a los que se embarcan en ella. Desde el
Centro Comunitario La Alameda, uno de los pilares de la denuncia contra el
trabajo esclavo en los talleres textiles, Gustavo Vera cuenta en diálogo con el
Periódico de las Madres que “hay avisos en los diarios de Bolivia, en el diario
Splendid de La Paz, ofreciendo trabajo en Argentina con sueldos en dólares,
próspero, con casa y comida. Generalmente van a las zonas donde hay mayor nivel
de desocupación y desesperación, y a partir de ahí contactan grupos de
costureros que los van trayendo de a seis o de a siete, y pasan por la frontera
como turistas”. Aquí, continuando con esta cadena, Vera denuncia que hay
agencias que prestan dinero a los trabajadores que luego deben devolver con
intereses a los diez metros de haber ingresado al país, con el objetivo de
justificar una visa de turista. Al llegar a Buenos Aires -a los talleres-
comienza a regir lo que la ONU define como servidumbre por deuda, quedando el
trabajador a total merced del patrón, a quién deberá devolver con su trabajo el
costo del traslado, precio que sólo el dueño conoce y fija.
Sin documentos, desconocedores de todos sus derechos, con la amenaza de la
deportación en caso de ser sorprendidos por la policía, y con apenas unas
monedas como paga, las trabajadoras y los trabajadores son obligados a vivir
“yendo de la cama a la máquina y de la máquina a la cama”, relata Gustavo Vera.
Con jornadas de hasta dieciocho horas diarias, hacinados en pequeños cuartos que
son a la vez factorías y dormitorios, viven junto a sus niños con una
alimentación precaria y escasa como norma.
Todo queda en familia
La situación de sometimiento a la que eran subordinados miles de mujeres y
hombres de la comunidad boliviana, es permitida y consentida, y hasta podría
pensarse que organizada, por las mismas autoridades consulares bolivianas.
Álvaro González Quint es el nombre del cónsul designado por el derrocado Sánchez
de Losada y a quien las voces apuntan como el organizador de una especie de
ministerio de trabajo paralelo, donde las denuncias contra los talleristas
bolivianos por parte de los trabajadores, eran desestimadas o caían en saco
roto. Gustavo Vera sostiene que desde ahí partieron las órdenes de agresión y
amenazas contra el centro comunitario de Parque Avellaneda y contra trabajadores
que no se callaron la boca y denunciaron a sus propios paisanos explotadores.
Días pasados, el canciller boliviano David Choquehuanca habló de descolonizar el
servicio exterior, del que González Quint es un fiel representante.
Esta situación también es sostenida por diversas organizaciones comunitarias que
bajo el reproche y el desaliento a la denuncia de sus propios connacionales,
conforman un friso donde el trabajo esclavo va tejiendo su trama. Otras, como la
radio Estación Latina, única sintonía en estos talleres, publicita los avisos
que buscan trabajadores. En el último tiempo, la ha emprendido contra los que
denuncian la realidad de esclavitud que se vive.
“No robar, no mentir, no ser flojo”
“Estos muchachos no se han dado cuenta de que están escupiendo su propio asado.
Nos están obligando a remarcar la ropa y los que pueden pagarla van a tratar de
recuperar la plata jodiendo a todo el mundo y ellos están primeros en la lista
de posibles jodidos”. La confesión pertenece a Calvin Lacoste, un empresario
textil imaginario, contenida en la nota que conforma las primeras páginas de la
revista de humor Barcelona, donde también un grupo de textiles sostiene que de
prosperar en la justicia los reclamos y las demandas de la comunidad boliviana
“hay que cerrar la industria textil argentina en la que trabajan un 70 por
ciento de esclavos bolivianos y un 30 por ciento de argentinos en la
indigencia”. Podríamos omitir la mención de la fuente y pensar que estas
declaraciones son verdaderas y que expresan los deseos y las aspiraciones de
clase del empresariado en su conjunto. Si es así, no nos equivocaríamos.
Intereses que aspiran a perpetuarse y congelar la realidad tal como está. Por
eso se vuelve imprescindible rodear de solidaridad y apuntalar activamente los
brotes de denuncia de la situación de esclavitud de la que son destinatarios las
trabajadoras y los trabajadores en los talleres de costura. Que se logre romper
una a una las trampas tendidas por el sistema capitalista y que los tres
mandamientos ancestrales que rigen la filosofía quechua -mencionados arriba-,
apunten contra los explotadores y no que sirvan como base para edificar la
explotación.
arriba
“Nos pagaban a un peso lo que vendían a
trescientos”
Alberto llegó a la Argentina hace diez años por
primera vez. Luego regresó un tiempo a la Paz y en su vuelta definitiva, al
escuchar un aviso en la FM Estación Latina, se dirigió con su familia tras un
empleo en un taller de costura. Los ojos de Alberto parecen perderse entre las
escenas que relata, se quedan allí en esa pieza pequeña, donde con su esposa y
sus dos pequeños, y junto a otros en las mismas condiciones, fue víctima de la
esclavitud que señorea y que se cuentan de a cientos tras las fachadas de
muchas de las casas de los barrios de Caballito, Flores o Parque Avellaneda.
De entre los dientes, con la boca apenas abierta, su voz se entremezcla con la
de las mujeres y hombres que esperan ser atendidos en el Centro Comunitario La
Alameda para iniciar el trámite para la obtención de la radicación precaria en
Argentina. Voces bajas que casi murmuran, pero que comienzan poco a poco a
romper el silencio.
-¿Cómo llegás a trabajar en uno de estos talleres de costura?
-Con mi esposa llegamos al taller por un aviso en la radio, en Estación
Latina, donde necesitaban gente para costura, y no importaba si eran parejas,
o tenían hijos. En principio dudamos un poco porque no sabíamos cuánto nos
iban a pagar. Cuando llegamos al taller nos mostraron tres prendas, de las
marcas Rusti, Lacar, y Montagne, nunca nos dijeron los precios, sino que
trabajemos y que luego de ver cuánto de producción hacíamos nos iban a pagar.
Así trabajamos durante seis meses. Nos dieron una pieza de cuatro por cuatro,
con las máquinas en la misma pieza que la cama. Teníamos que trabajar y dormir
en el mismo lugar, en condiciones horribles, nos daban un plato de comida y
una taza de té y había que dividirlo con los chicos. Yo tengo dos hijos, y
también estaban ahí, y prácticamente no podían salir de la pieza porque decían
que los vecinos se iban a quejar porque los niños meten bulla. Teníamos que
trabajar a puertas cerradas por los niños, y tragando polvillo y todo eso. Y
al dueño no le importaba, a este Salazar Nina no le importaba nada, para él lo
único que contaba es que nosotros saquemos la producción. Después de seis
meses exigimos que nos pague para comprar útiles, y el dueño se enojó, al
final se puso a sacar cuentas y le terminamos debiendo, porque como nos daban
unos adelantos los fines de semana de 20 o 30 pesos. Y a lo sumo lo que
hicimos con mi esposa fue 300 o 400 pesos por mes entre los dos. Tuvimos que
aguantar de esa forma porque nos queríamos ir del lugar pero nos retenían los
documentos.
-¿Qué pasó cuando no aguantaron más?
-Nos salimos cuando no nos quisieron pagar, y nos querían botar hacia la
calle. Era como una trampa que te hacían, nos decían: “Primero sales y recién
ahí te pagamos”. Confiado en eso, nos salimos con mi esposa a buscar una pieza
para podernos ir y cuando llegamos, mi esposa se adelantó primero hacia la
casa y entró, y el dueño con su esposa le pegaron y no le quisieron pagar.
Cuando llegué la encontré llorando en la puerta y me cuenta que le habían
pegado, tenía toda moretoneada la espalda. ¿Por qué no nos quería pagar si
habíamos estado como dos años trabajando allí? De ahí fuimos a hacer la
denuncia en la comisaría 40ª y ésta era un cómplice más, porque cuando les
dijimos el nombre y la dirección de la casa prácticamente no nos quisieron
tomar la denuncia. Nos cargaban haciendo que nos tomaban la denuncia, pero no
hacían nada. Les exigimos una copia de la denuncia y no nos dieron nada. De
ahí vinimos aquí, al comedor La Alameda, buscamos a Gustavo que nos orientó y
ayudó mucho y cuando fuimos con él a asentar la denuncia, por ser argentino
recién ahí le dieron importancia, y radicaron la denuncia.
-¿Te imaginaste antes de ingresar que ésta era la situación en esos talleres?
-Cuando vine de Bolivia, pensaba que el trabajo era normal, de ocho horas,
nunca me imaginé que al entrar tenías que quedarte a trabajar dieciocho horas.
Lo peor es cuando te sorprendes que las camperas que estás haciendo son de
marcas muy importantes acá en Argentina, y que son muy caras, están arriba de
los 300 pesos cada una de las que nosotros hacíamos y a nosotros nos pagaban 1
por cada campera. Y al dueño le pagaban entre 25 y 30 pesos, o sea que lucraba
tanto el dueño como el fabricante. Era increíble lo que estaba pasando. Por
eso entre muchos que venían de esa situación, echados a la calle, sin que les
pagaran, con sus hijos, se formó esta organización (la Unión de Trabajadores
Costureros). Para cambiar esta situación porque ya es demasiada la explotación
que hay.
arriba
Puntadas
El Centro Comunitario La Alameda surge por iniciativa de la Asamblea Popular
de Parque Avellaneda, a mediados del 2002, y como respuesta a las necesidades
de la población más carenciada del barrio. Luego de varios intentos de
desalojo, y de resistencia, el lugar fue constituyéndose como uno de los
puntales de la organización barrial y de la comunidad boliviana. A partir de
las primeras denuncias en el mes de octubre pasado, fueron constantes los
hostigamientos de los involucrados, que llegaron a su punto más alto con el
ataque al lugar a principios de abril y donde la guardia de infantería se vio
obligada a defender ese espacio que tantas veces había atacado.
Uno de los emprendimientos productivos que funcionan en La Alameda es el
taller textil -los otros son una parrilla, un centro de copiado y librería, y
un taller de artesanías, además del comedor- y que contradice en los hechos el
modelo esclavista que funciona de manera extendida en toda la industria
textil. Tamara, tesorera del centro comunitario, y coordinadora de esta
apuesta, cuenta en qué consiste el modelo que la Unión de Trabajadores
Costureros propone como ejemplo a seguir.
“En este emprendimiento empezaron trabajando tres personas y ahora hay doce, y
tenemos la idea que entren seis más en poco tiempo. Lo que producimos son
carteras, chalinas, camperas, buzos de egresados, remeras y un poco lo que
vamos consiguiendo que los clientes nos vayan pidiendo. También estuvimos
haciendo guardapolvos durante todo febrero para el Ministerio de Educación de
la Provincia de Buenos Aires. Todo lo que se pueda fabricar lo hacemos. Por la
afluencia de trabajadores y porque veíamos que la principal problemática era
la falta de documentación, le seguían la falta de vivienda y obviamente el
trabajo indigno; la UTC se construyó sobre la base de pelear por la
documentación gratuita, por la vivienda y por el trabajo digno. La falta de
documentos les impedía llegar a un trabajo digno, porque aprovechándose de la
situación de indocumentados no pueden trabajar en blanco y los explotan. Con
respecto al tema de la maquinaria, la propuesta de la UTC, de hecho ya hay un
proyecto de ley en la Legislatura, es que, sobre todo en los casos donde
existe trata de personas con fines de explotación, las máquinas les sean
expropiadas a los talleristas o a los fabricantes y sean entregada a los
trabajadores para que las trabajen en forma cooperativa, con el modelo con el
que trabajamos acá, donde -como en otros emprendimientos de la cooperativa-
las ganancias se reparten equitativamente entre todos los miembros”.
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COMEDOR POPULAR EN LA BOCA:
La construcción de Los Pibes
Por Germán Duschatzky
Desde la problemática de la satisfacción de
la necesidad alimentaria, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, el Comedor Los
Pibes ensaya respuestas con perspectivas superadoras, hacia la construcción
genuina y solidaria.
El nacimiento del Comedor Los Pibes, de La
Boca, fue el merendero de la calle Lamadrid, el 25 de mayo de 1996. Ahora gran
parte de sus actividades las desarrollan en una ex fábrica de motores navales
del barrio de La Boca. Están ahí desde el 1 de Mayo de 2004. Hoy, en este lugar,
así como se reparte comida para más de mil personas, también se abordan
emprendimientos productivos cooperativos. Además, las doscientas familias que
participan del reparto de comida conforman la asamblea, que es soberana en la
toma de decisiones y configura la resistencia y construcción popular.
Esos dos hitos fundacionales en la trayectoria del comedor. Pero hay otro,
entonado con dolor y presente en todos los rincones, que es el asesinato cobarde
de Martín Cisneros, el Oso, integrante fundamental desde la fundación del
comedor, el 25 de Junio de 2004. Asesinato que contó, al menos, con la
complicidad de la comisaría del barrio, el verdugo fue un socio de la policía en
la venta de drogas. Que este hecho haya sucedido con estas características
muestra que, más allá de un gobierno con otra sensibilidad, brazos del Estado
asumen la persecución de activistas sociales en defensa del sistema de
injusticias que comprende también los propios negocios de la mafia policial.
El reparto de la comida que se realiza en el comedor prioriza que cada familia
lleve el alimento diario y semanal para disfrutarlo su seno. Así, más allá de
las dificultades, la alimentación conserva su espacio en el ambiente cotidiano.
El inicio para los emprendimientos que desarrollan es el esfuerzo de los propios
compañeros a través de cuotas sociales. Con esto compraron las primeras máquinas
de coser, el horno y se abastecen de los insumos necesarios, además del pago de
servicios e impuestos del local –desde un comienzo el alquiler es subsidiado por
el gobierno porteño-. A esto se le agrega la ayuda de otros movimientos sociales
y personas que brindan su apoyo.
La producción cooperativa, social, no es la creación de un empleo para enfrentar
la desocupación. La práctica cooperativa tiene sentido cuando es formadora de
una conciencia colectiva y solidaria sobre el trabajo y la vida. De una boca y
otra del Comedor Los Pibes, se escucha que la formación de esa conciencia es la
tarea fundamental, la construcción primordial que merece todos los esfuerzos.
Desde este año, el taller textil del Comedor Los Pibes produce guardapolvos para
el Estado. El taller de serigrafía está pronto a realizar un acuerdo con el
Estado venezolano, a través de la Embajada, por el que van a recibir una máquina
y también van a Venezuela, invitados para compartir su experiencia y
construcción con personas que estén emprendiendo la producción cooperativa en la
República Bolivariana. El comedor, como parte del Congreso Bolivariano de los
Pueblos, ha ido asumiendo esta tarea desde hace tiempo.
Edificar desde la no explotación del hombre
Comprendiendo que la política social de un buen gobierno apunta a la
construcción de dignidad, trabajo sustentable y autogestión de proyectos, entre
otras cosas, y no asistencialismo y prácticas clientelares, asumimos que esa
política social tiene que tener interlocutores genuinos, con construcciones
sólidas en el campo popular. La integración que puede hacer fuerte a
Latinoamérica es la que tiene como protagonistas a las bases sociales, y a esto
apunta el convite venezolano en este caso; la construcción de conciencias
rebeldes en al práctica diaria del trabajo. En el Comedor Los Pibes, muchas
personas están trabajando, y la tarea más ardua es la formación de un modo de
percibir esta construcción que permita que en la labor cotidiana en los
emprendimientos de producción, la insignia sea la construcción en conjunto de la
vida sin patrón. Lo significativo es la búsqueda de la libertad en el quehacer,
y con esto la satisfacción de las necesidades.
Nadie lo va a hacer por vos. Del conocimiento rico que trae una construcción de
este tipo, que nació enfrentando al menemismo, transcurrió entre la Alianza y el
gobierno de Duhalde y llega a estos días podemos aprender que, bienvenida la
mano de un gobierno con otras sensibilidades, pero la construcción genuina es la
que nace de los propios actores.
En la búsqueda de la capacitación con conciencia social, hay quince compañeras y
compañeros que este año cursan cooperativismo, periodismo y economía política y
social, becados por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, y que pueden
enseñarnos sobre el disfrute en la formación. Desde 1994, cuando fue la
resistencia al desalojo de las familias que vivían en el edificio donde
funcionaron las Bodegas Giol, con el Oso Cisneros como baluarte, el Comedor Los
Pibes y las Madres se apoyan y acompañan en la lucha.
En la panadería cooperativa, el objetivo ahora es la provisión de pan para las
escuelas del barrio. Para esto, además de la decisión política de dejar de
comprarles a las grandes panificadoras, los compañeros necesitan un horno
rotativo. Para eso es necesario financiamiento. Pero los compañeros asumen que
para este proyecto están preparados, que ése crecimiento es una necesidad;
darles de comer a nuestros hijos en las escuelas con producto de trabajo sin
explotación. En la trayectoria del emprendimiento, se pasaron de los 15 kilos
semanales de harina hasta los 450 que se trabajan hoy. Mientras tanto, con un
préstamo del Ministerio de Desarrollo Social se disponen a la refacción de la
cocina, donde también funciona la producción de galletitas y la fábrica de
pastas, y la compra de un horno más moderno que el que usan hasta ahora y una
heladera. El préstamo, que está dentro del programa FOPAR (Fondo Participativo
de Inversión Social), tiene como contrapartida la producción de alimentos por el
valor prestado, en el plazo de dos años, para un comedor comunitario; en este
caso es el Comedor Copito de Virrey del Pino. La construcción para emprender el
camino hacia estos objetivos es ineludible y las razones no encajan en la
búsqueda de mercado sino en que lo cotidiano se pinte con colores de justicia
social y liberación en la cultura del trabajo y, por la continuidad de la
práctica, en la vida. En el taller cooperativo textil, este año se consiguió un
avance en este sentido con la provisión de guardapolvos para escuelas estatales,
la adquisición de cinco máquinas nuevas proveídas por Desarrollo Social y la
capacitación a cargo del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial).
Para absorber esta posibilidad manteniendo el rumbo fue necesario que la
concepción del trabajo solidario sea la guía.
También emprendieron, mediante créditos oficiales, la construcción cooperativa
de viviendas, con créditos a 30 años. La necesidad aún excede a lo conseguido,
pero el camino está abierto y las necesidades manifiestas. Y en la trayectoria
del equipo técnico de viviendas, hace años que Jaime Sorín, desde hace unos días
decano de la Facultad de Arquitectura, brinda su conocimiento y esfuerzo de
manera solidaria. Y el objetivo también acá trasciende la necesidad de la
vivienda, se apunta a la convivencia de compañeros en casas que son fruto del
esfuerzo colectivo.
La razón para el nacimiento de un comedor es el hambre. Desde el hambre, la
historia del Comedor Los Pibes marca que, practicando con el trabajo solidario y
la construcción colectiva y horizontal, se edificaron emprendimientos que además
de generar trabajo genuino, sus productos nacen desde la no explotación del
hombre. La construcción de viviendas continúa el camino de satisfacer las
necesidades desde el trabajo solidario. Desde el pan a las viviendas, o desde la
supervivencia al diseño de los nuevos horizontes.
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PLANTAS DE CELULOSA:
¿Dónde iremos a parar?
Por Alejandro Goldín
El conflicto entre Argentina y Uruguay por
la instalación de las pasteras se agudiza y amenaza con una crisis regional. El
abrazo en Santiago de Chile entre los presidentes Kirchner y Vázquez parecía un
principio de solución, pero por diversos motivos se frustró. Las multinacionales
se aprovechan de las necesidades de la periferia y la desesperación no es un
buen consejero.
Es frecuente la tensión que se genera entre la
instalación de empresas que crean empleo, pero contaminan; y la visión que
supera el cortoplacismo y se plantea qué tipo de desarrollo estratégico le
conviene al país. Pero es falsa la antinomia que se le intenta plantear a la
clase obrera entre elegir tener trabajo y contaminación, o desempleo y pobreza.
Morirse de hambre hoy o mañana por un cáncer. Esto se intensificó en el Tercer
Mundo, donde el drama de la miseria y la marginación se agudizó en las últimas
tres décadas. La tendencia actual es que los países centrales comenzaron a
construir en la periferia las fábricas de sus industrias que más polución
irradian.
Hace más de 15 años que organismos financieros internacionales brindan créditos
blandos para la forestación de Uruguay con una especie foránea, proveniente de
Oceanía: el eucalipto. De ese árbol se obtiene el insumo fundamental para la
producción de la pasta celulósica. Las fábricas que la producen lo hacen
mediante el capital intensivo, es decir, grandes inversiones para producir
grandes cantidades con baja demanda de empleo. Por esto, la producción de pasta
celulósica se localiza principalmente en países o regiones con baja densidad de
población y grandes extensiones territoriales para la forestación.
Las empresas europeas encuentran enormes ventajas comparativas para instalar sus
fábricas en Sudamerica. Botnia, una de las compañías que edificará una planta de
celulosa en Fray Bentos, se beneficiará con impresionantes tasas de ganancias
gracias a la posibilidad de utilizar tecnologías más baratas, que demandan un 20
por ciento menos de inversión, como consecuencia de la inexistencia o endeble
legislación ecológica del Uruguay. Otro gran “atractivo” para la empresa, es que
en Finlandia, los operarios perciben un salario de 4000 euros mensuales (unos
4800 dólares, equivalente a 14.500 pesos aproximadamente). No es lo que van a
cobrar los obreros en Uruguay por la misma labor.
Las plantas celulósicas que se están comenzando a construir en Fray Bentos
blanquearán la pasta con el sistema “Libre de Cloro Elemental” o parcialmente
exento de cloro. En los países centrales hay fábricas que todavía utilizan este
sistema, pero se prohibió la instalación con esa tecnología.
Además, Botnia produciría 1.000.000 de toneladas de pasta de celulosa, mientras
Ence, que en principio iba a fabricar 500.000, ahora analiza igualar a la
compañía finlandesa. Esta cantidad de pasta producida en un perímetro tan exiguo
no tiene precedentes y es varias veces mayor a lo que se fabrica en toda la
Argentina.
La mayoría del pueblo uruguayo apoya la instalación de las plantas celulósicas.
En primer lugar, porque tiene expectativas que generará muchos puestos de
trabajo en un país en el que cientos de miles de jóvenes fueron expulsados por
no tener un futuro digno; una inversión de 1.800 millones de dólares para
Uruguay no tiene antecedentes en Sudamérica y es un porcentaje sumamente
importante de su Producto Bruto Interno. Y en segundo término, porque confían en
su gobierno que sostiene que las plantas no contaminarán. El tema se ha
convertido en una verdadera causa nacional. La lucha del pueblo de Gualeguaychú,
resistiéndose a la instalación de las pasteras, es interpretado por el gobierno
frenteamplista y gran parte de los uruguayos como una injerencia en sus asuntos
internos.
La crisis en la relación entre Argentina y Uruguay no legitima que el gobierno
del Frente Amplio amenace con firmar el Tratado de Libre Comercio con los
Estados Unidos y que su presidente vocifere que el MERCOSUR, así, no sirve o
solicite, como la derecha Argentina, que Kirchner desaloje a los vecinos de
Gualeguaychú que cortan las rutas. Tabaré Vázquez acusa que Argentina no cumple
con los acuerdos del MERCOSUR sobre libre tránsito, mezclando y confundiendo lo
que significa una decisión del Estado con un reclamo popular.
Uruguay protesta porque los cortes de rutas internacionales le proporciona un
grave perjuicio económico por la disminución de visitantes argentinos, siendo el
turismo uno de los ingresos más importantes del país. Los ánimos se van
exaltando y aparece el peligro del chauvinismo.
Una solución integral que beneficie a los pueblos
El biólogo español Antón Masa, presidente de la Asociación en Defensa de las
Rias de Galicia, alertó sobre los efectos contaminantes que la empresa Ence
produjo en Pontevedra. Aseguró que la polución alcanzaría las dos orillas del
río Uruguay, dañándolo gravemente. Esto traería problemas de salud a la
población y heriría de muerte a la producción agrícola y a la industria del
turismo.
El gobierno uruguayo se niega a la realización de un estudio sobre el impacto
ambiental que provocarían las plantas celulósicas por una institución científica
neutral. El del Banco Mundial, es absolutamente parcial por los intereses
económicos que tiene el organismo financiero internacional como ideólogo y
prestamista del proyecto.
Por otra parte, es absolutamente cierto que en Argentina hay empresas
contaminantes, específicamente papeleras como la que se encuentra en Misiones y
pertenece a Pérez Companc.
El 11 de marzo, horas antes de la asunción de Michelle Bachelet, Kirchner y
Vázquez tuvieron una breve pero fructífera reunión en Santiago de Chile que
finalizó en un abrazo. Parecía que se abría una posibilidad para encauzar el
conflicto. Pero la oposición uruguaya criticó agriamente a su presidente: el
impresentable representante de la derecha oriental Jorge Batlle, denunció que
Vázquez había traicionado a su pueblo. Además, Botnia y Ence se negaron a
paralizar las obras por 90 días y la esperada reunión bilateral entre los dos
presidentes se frustró.
Condición fundamental hasta que se expida una comisión neutral sobre el asunto.
A partir de ese veredicto, los dos países deben exigir a las fábricas que sólo
podrán hacerlo con tecnología no contaminante y que exista un ente permanente de
control.
Con cada día que pasa, la tensión aumenta y el problema se complica. Uruguay
quiere recurrir al MERCOSUR, pero al mismo tiempo lo descalifica y su ministro
de Trabajo no concurre a una reunión con sus pares en Buenos Aires. En tanto,
Argentina apelará al Tribunal Internacional de La Haya.
En las últimas semanas, se conoció la noticia que el Banco Mundial congeló el
crédito destinado a la construcción de Botnia, el banco ING Group desistió de
otorgarle un préstamo y una importante compañía se negó a brindarle una poliza
de seguro al Estado español por el préstamo que le otorgó a ENCE. Pero al mismo
tiempo, la Unión Europea respalda a Botnia y una ministra finlandesa que va a
realizar una visita oficial por la región, desiste de venir a Buenos Aires por
temor a no ser bienvenida.
Frente a esto, todos los comunicadores voceros del poder económico agitan el
fantasma del aislamiento.
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REPRESORES SUELTOS:
Néstor Siri: un médico del infierno
Por Julio Ferrer y Camilo Cagni
Este médico que se desempeñaba hasta
principio del 2006 como Jefe de la Guardia del Hospital de Niños de La Plata,
está acusado de colaborar con la dictadura militar. repudiado por la comunidad,
el ministro de salud provincial, Claudio Mate, resolvió quitarle la jefatura
pero no el cargo. Esta es una medida insuficiente.
En la Argentina de la dictadura, hubo médicos
que apoyaron con todo fervor y ferocidad los métodos de eliminación de seres
humanos, por racismo o por fines políticos. Culpables de los crímenes más
aberrantes. El más célebre de esos criminales fue el médico policial Bergés,
implicado en el robo de niños y en la desaparición de enfermeras y detenidos…
pero no fue el único.
Durante el llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, Néstor Ángel Siri se
desempeñó como pediatra del Hospital de la Unidad Nº 8 del Penal de Olmos, donde
funcionó un servicio médico clandestino. Allí eran trasladados los detenidos del
campo de concentración conocido como “La Cacha”, para recibir atención médica en
caso de una necesidad extrema. Gran cantidad de detenidas embarazadas (muchas de
ellas se encuentran desaparecidas), eran atendidas por el “médico cómplice”,
según testimonios de varios sobrevivientes. Tal es el caso de las ex presas
políticas Belfa Suárez y Perla Diez, que en declaraciones a la Cámara Federal de
La Plata en el marco de los Juicios por la Verdad, confirmaron la actividad
delictiva del pediatra.
La Cacha fue un verdadero campo de exterminio ubicado a unos 300 metros de la
Unidad Carcelaria. Funcionó entre los años 1976 y 1979 en lo que eran las
instalaciones de L.S. Radio Provincia, en calle 195 entre 47 y 52 de la
localidad de Olmos. Por este lugar pasaron alrededor de 3500 personas que
permanecían secuestradas en condiciones infrahumanas, recibiendo el peor de los
tormentos. Muchas de ellas forman parte de la lista de 30.000 desaparecidos.
Durante el período 1976-1978 el plantel médico que prestaba servicios en el área
de maternidad, inaugurado en 1975, estaba integrado por los pediatras Néstor
Ángel Siri, Esteban Alejandro Vera, los obstetras Rodolfo Enrique Tessari y
Silvia Graciela Gorostieta, las parteras Elida Selva Acuña y María Hilda
Delgadillo, y las enfermeras Alba Escamochero, María Luisa Ruiz y María Esther
Alesio.
Como “La Cacha” no contaba con las instalaciones necesarias para realizar
partos, las detenidas eran trasladadas para que se produjeran los nacimientos.
En cuanto al caso del parto de María Rosa Tolosa, el mismo fue atendido por
Esteban Vera y Rodolfo Tessari. Néstor Ángel Siri fue quien revisó a los recién
nacidos y realizó su historia clínica. Los mismos fueron apropiados por un
miembro de la Policía Federal, el Subcomisario Samuel Miara, quien, según
declaraciones de ex detenidos, fue visto varias veces en la Cárcel de Olmos.
Muchos de los médicos que por aquella época trabajaron con Siri, reconocieron al
declarar en la “causa Miara”, haber visto y atendido a detenidas “especiales”
que no tenían contacto con las demás presas y que provenían de un “chalet”
cercano al Hospital del Penal de Olmos -lugar en el que funcionaba “la Cacha”-.
El médico Vera, también afirmó que traían a mujeres detenidas clandestinas “a
horas inhóspitas, de madrugada y de noche”. Además este médico aportó un dato de
suma importancia, al relatar
que en la misma Unidad recibió la visita de un oficial, que vestía de verde y a
quien nunca había visto antes, que le pedía ir a ver a un enfermo, pero con la
condición que debía ir encapuchado, a lo que el pediatra se negó.
Comunicada esta anomalía a sus autoridades, nuevamente no logró obtener una
respuesta satisfactoria. El pediatra Néstor Siri al declarar en la misma causa
dijo no saber nada del paso de detenidas ilegales por la cárcel de Olmos. Sin
embargo, reconoció que había detenidas comunes y otras a disposición del PEN,
aunque destacó que el único caso que le pareció anormal dentro de esa unidad
carcelaria, fue el del nacimiento de los mellizos Reggiardo-Tolosa, quienes
tuvieron que ser indicados como números 1 y 2 en la historia clínica, ya que
desconocían no sólo sus nombres sino el de la madre. Según él esta “única
situación irregular” la denunció ante las autoridades médicas y del Servicio,
aunque sólo en forma verbal, obteniendo como respuesta que habían sido
trasladados.
Además de los testimonios de los ex detenidos-desaparecidos, existe un legajo de
la CONADEP (Nº 1835) donde se corrobora que Siri, no sólo era el encargado de
constatar la situación de las parturientas y de sus chicos dentro del Hospital
de Olmos, sino que también ingresaba a las instalaciones de “La Cacha”
Cómo Néstor Siri llega al Hospital de Niños
Néstor Ángel Siri trabaja en el Hospital de Niños de La Plata desde hace más
de treinta años. Durante los primeros años de servicio, desde 1970, fue
concurrente; luego se presentó a concursar en 1974 y comenzó a desempeñarse como
médico de guardia, llegando a la Jefatura de esa área en el año 1980, cargo en
el que se mantuvo durante 20 años. Desde el año 2000 hasta los primeros meses
del 2006 se desempeñó como Jefe del Servicio de Emergencias, y como tal fue el
que dirigió y tomó las decisiones en cada una de las guardias. Hasta el año 2000
quien ocupaba ese cargo era el otro pediatra que trabajaba en el Penal de Olmos,
Esteban Alejandro Vera, quien se jubiló ese mismo año.
Su “historia negra” comenzó a correr por los pasillos de la gobernación
provincial y las repercusiones no tardaron en llegar.
Emiliano Hueravillo -integrante de la agrupación HIJOS y enfermero del Hospital
de Niños desde noviembre de 1997- relata que “desde que estoy trabajando aquí se
vienen comentando por los pasillos muchas historias sobre él. Sé que fue puesto
en evidencia gracias a la denuncia de una señora
que había ingresado a la guardia del hospital llevando a su chiquito”.
Efectivamente, se trata de Perla Diez, una ex presa política, que tuvo a su hija
en cautiverio en la cárcel de Olmos, la cual tuvo que soportar un ataque de
nervios hace 12 años atrás cuando se cruzó al doctor en el servicio de
pediatría. “Ahora algunos colegas lo repudian, los trabajadores del hospital no
lo pueden ni ver y hasta varios padres se niegan a que atienda a sus hijos. Es
una victoria mínima pero necesaria”, concluyó Hueravillo.
En una resolución oficial fechada el 1º de marzo del corriente año, el Ministro
de Salud bonaerense, Claudio Mate, limitó las funciones del médico expulsándolo
de su cargo pero no del sistema de salud pública como exigía la gravedad del
caso.
Ya en el mes de enero el sindicato de ATE-CTA junto a organismos de derechos
humanos había logrado comprometer al funcionario de salud a efectivizar la
suspensión de Siri mientras se investigaban las denuncias. Esta acción nunca se
concretó y así los niños bonaerenses deberán seguir siendo atendidos por esta
persona de conducta y ética inmorales.
La Asociación de profesionales del Hospital de Niños emitió un comunicado de
prensa el 23 de marzo pasado, en Asamblea, declarando persona no grata al doctor
Siri por “la actitud asumida durante su actividad en el Servicio
Penitenciario-Unidad Penal Nº 8 de Olmos, durante la última dictadura militar, y
por la falta de colaboración en el esclarecimiento posterior, de las
apropiaciones de identidad ocurridas en el mismo periodo”.
Este personaje siniestro pudo ocultar su pasado macabro, reinsertarse en la
sociedad y ejercer su profesión. ¿Hasta cuando seguirá apoyando su mano manchada
de sangre en la piel inocente de un niño? ¿Qué esperan los gobiernos Nacional y
Provincial, el Ministerio de Salud para dar una resolución inmediata al caso?
Aunque todavía la justicia no actúe, la condena social, la del pueblo, ya viene
asomando; Hijos, Madres, familiares y otros organismos de derechos humanos ya
señalaron su pasado. Estas movilizaciones ponen en alerta a la ciudadanía, para
no dejar impune este capítulo horroroso de los médicos represores en la
Argentina.
Pero esta condena no es la única; seguramente cuando el represor intente dormir,
se escucharan voces, susurros que preferirá no oír: ¡Asesino! ¡Asesino! Son los
gritos de esas heroicas mujeres que estuvieron secuestradas y fueron asesinadas
en los campos de concentración. Que pensó que desaparecerían para siempre. Son
los gritos de la resistencia que perseguirán eternamente al verdugo.
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A 29 AÑOS DE AQUEL 30 DE ABRIL:
Madres de la vida, Plaza de las luchas
El 30 de abril se cumplieron los primeros 29
años de lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Para celebrarlo, la Asociación y
la Universidad Popular prepararon un sencillo acto al cierre de la marcha del
jueves 27. Frente a la Casa rosada, donde habitualmente pronuncian sus
discursos, Demetrio Iramain, Lucía García e Inés Vázquez acariciaron a las
Madres con sus palabras. En representación de las homenajeadas intervino
Mercedes de Meroño, Porota, como la llaman sus compañeras.
El primero en intervenir fue el Director del Periódico de las Madres,
Demetrio Iramain. Periodista y poeta, Iramain leyó un sentido texto en el que
comenzó preguntándose “¿qué rumia en la tarde el trabajador que pierde su empleo
por haber organizado una huelga? ¿En qué piensa la mujer que cae en prisión por
enfrentar una injusticia? ¿Cuál es la razón que decide a un hombre a arriesgar
su vida por cambiar la vida de los otros? O mucho menos que eso: ¿por qué motivo
una persona cualquiera puede estar dispuesta a exponer su comodidad máxima con
tal de aliviar el mínimo padecimiento de los demás?”. Un párrafo más adelante se
contestó que “en mi caso singular, no corrí riesgo alguno de muerte por la
revolución, pero si eso llegara a suceder algún día sería en virtud de una
motivación fundante: mis conversaciones sobre mi hija con las Madres de Plaza de
Mayo”.
El periodista destacó que “cuando la historia llega a donde ellas arribaron uno
o dos lustros atrás, las Madres de Plaza de Mayo ya están en otra cosa, otra
batalla, otra ceremonia”. También opinó que “muchos políticos de poca monta
quieren aprovechar la volada y ahora que las Madres son reconocidas desde la más
alta investidura estatal, intentan lavarse la cara dándoles la mano. Miserables.
Se sacan una foto como quien no quiere la cosa. Sonríen para el flash; se
trabajan el jopo a la sombra del pañuelo blanco. Amontonan su silla al lugar
reservado para ellas en los actos protocolares. Desde burócratas sindicales
hasta alcahuetes de todos los colores”. Iramain identificó a entre ellos al
gobernador bonaerense Felipe Solá.
Enseguida habló Lucía García, quien es docente de la carrera de Periodismo de
Investigación de la Universidad Popular de las Madres. García subrayó que desde
aquel “30 de abril del 77 en que las Madres se parieron a la historia, miles han
sido los futuros que con pañuelo blanco y paso firme han alumbrado”.
Su discurso se centró, entonces, en la puntualización de esos partos tan
importantes que las Madres protagonizaron durante su recorrido. “El primer parto
fue aquel de los hijos”, recordó y luego detalló que otro fue “cuando se negaron
a que los 30.000 sean igualados con los milicos genocidas en la nefasta teoría
de los dos demonios. Y otra vez con la inquebrantable oposición a la impunidad
de la obediencia debida, el punto final y los indultos”.
García no se olvidó de cuando las Madres “socializaron la maternidad y fueron
mamás de todos y demostraron hasta dónde son esa revolución por la que pelearon
los hijos”. Asimismo destacó el constante pedido de los pañuelos blancos por “la
libertad de los presos que vuelven a ver la luz del sol”; la creación de la
Universidad Popular; la apertura, siempre, de “nuevos caminos” y el “megáfono de
cada jueves abierto para todos los que luchan”.
La antropóloga Inés Vázquez, Secretaria Académica de la Universidad Popular, fue
la penúltima oradora. Su intervención fue una verdadera clase de historia de las
Madres. “A modo de caricia o de flor para las Madres en este aniversario tan
cercano a los 30, voy a comentar algunos episodios que rodearon la primer marcha
que ellas hicieron para recordar precisamente su llegada a la Plaza, la
conquista de la Plaza el 30 de abril de 1977”.
Vázquez repasó que en el año 1981 “había algunos cambios en derrotero sangriento
de la dictadura; Videla le había cedido paso a Viola en la Casa Rosada. Y las
Madres ansiaban realizar una marcha que convocara a mucha gente, pensaban que
era el momento de no sólo realizar su marcha de todos los jueves a la que
ocasionalmente podían venir compañeros y personas que se sintieran
sensibilizadas. Ellas directamente querían convocar, con todas las letras, al
pueblo para que participara de esta marcha, que vendría a ser el cuarto
aniversario de su llegada a la Plaza, el 30 de abril de 1981”.
La antropóloga recordó que “el 21 de abril, unos días antes de la marcha, ellas
presentan una conferencia de prensa en su propia sede donde leen un documento
memorable, que es una Carta a los Periodistas. Llaman a los periodistas
argentinos a abandonar la apatía, a informar con verdad, a ser valientes en la
profesión que tienen, y por supuesto a convocar a esta marcha e informar sobre
la realización de la misma. Les voy a leer una parte: ‘Por intermedio de ustedes
extendemos una invitación a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para
que nos acompañen en esta ocasión, ya que en esa fecha nos haremos presentes una
vez más en la Plaza de Mayo a partir de las 15:30 horas para desfilar
silenciosamente alrededor de la pirámide para atraer la atención sobre nuestra
demanda de reaparición de nuestros hijos detenidos-desaparecidos y de todos
aquellos que se encuentran en igual situación’”
Más adelante, Inés Vázquez señaló que “ese mismo 30 de abril del año 81, las
Madres convocan a aquellos que no puedan participar, que no puedan acudir a la
Plaza, a que realicen un paro simbólico de un minuto en sus lugares de trabajo.
Ubiquémonos en la dictadura, en los más de 500 centros clandestinos de detención
que funcionaban durante la dictadura y pensemos lo que significa hacer un minuto
de paro en un lugar de trabajo, en un banco, en una escuela, en un colegio, en
cualquier lugar de trabajo. Las Madres lo convocan en esa conferencia de prensa,
a través de volantes y de otras formas de difusión, y luego por otros reportes
que llegan, se sabe que en muchos lugares se hizo este paro simbólico de un
minuto. Pero esto viene a subrayar el avance político de las Madres y el avance
político al que querían llevar a nuestro pueblo en ese momento de la dictadura”.
Vázquez estimó que “lo que aquel paro simbólico señala, y está velado hasta el
día de hoy entre nosotros, es que las Madres en ese primer aniversario, ya desde
el inicio, relacionan el 30 de abril con el 1º de mayo, con el Día de los
Trabajadores”
La Secretaria Académica de la Universidad de las Madres, reflexionó que esa
ligazón bien puede significar “un programa político para nosotros, que significa
que la alianza de la valentía y de la lucidez de las Madres no puede estar
desligada de la lucha de los obreros”.
La última en hablar fue Mercedes de Meroño. Visiblemente emocionada, pero
sobreponiéndose, la Vicepresidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo
valoró que “en esta Plaza donde hubo tantas botas, donde hubo tantas marchas
militares; en esta Plaza, compañeros, hoy se toca La Internacional”. Su
intervención completa se encuentra reproducida en la página 2 de este número del
Periódico, debido a que las Madres decidieron que aquellas palabras de Porota
sean la editorial de esta edición.
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PERIODICO RESUMEN
LATINOAMERICANO:
La contrainformación tiene futuro
Por Demetrio Iramain
Siete ediciones impresas: en argentina,
venezuela, paraguay, Europa; una en Italia, traducida íntegramente al idioma de
la península, y muy pronto tiradas propias en Uruguay y Guatemala. Varios
programas de radio en no pocos países, un envío semanal televisivo, y una
versión digital editada tres veces por semana que cuenta con 95.000 suscriptores
en todo el mundo. Resumen Latinoamericano no es una experiencia más entre todas
las ensayadas por los rebeldes que no se conforman con el discurso único del
imperialismo. Tiene a su favor un largo recorrido. Carlos Aznárez es su director
y responsable máximo de los caminos comunicativos que Resumen transita para
torcer la gran mentira de los dueños del mundo. Sentado en una mesa del Café
Literario de las Madres, en la entrada a la Universidad Popular, conversa
pausadamente, aunque sin detenimientos, sobre su práctica contrainformativa y
señala que su gran propósito es “tratar de generar un proyecto en el que el
enemigo no sea el hombre de izquierda que tenemos al lado, sino fijar claro
quién es el verdadero enemigo. Buscamos la amplitud”.
“Resumen tiene dos etapas –repasa Aznárez–. Una empezó en 1979, en el exilio.
Comenzamos a sacar una revista que se llamaba ‘Resumen’, y que tenía que ver con
la denuncia y el día a día del exilio argentino y también latinoamericano,
teniendo en cuenta que gran parte de las organizaciones políticas y
revolucionarias tenía gente en Europa, en México, en Venezuela. Allí escribían
con asiduidad Galeano, Roa Bastos, Alvaro Mutis, Jacobo Timermann, Benedetti, y
tantos otros”.
El segundo período de Resumen comenzará casi quince años después, cuando las
dictaduras latinoamericanas cambian por otra forma más sutil de dominación: el
neoliberalismo más obtuso. “La otra etapa empieza a germinar en 1992, y el
primer número aparece al año siguiente. Por qué en ese año: por toda la bamboya
que se hizo con el Quinto Centenario y el descubrimiento de América. Nosotros
decíamos que había habido un genocidio. Eso provocó que todos los diarios del
mundo hablaran de América latina, pero por un rato nada más. Después volvimos a
ser una noticia breve, o una noticia de catástrofe, o una noticia negativa, pero
no se habló más. Y entonces nosotros pensamos que había que hacer una
publicación ya, eminentemente latinoamericana, y que había que jugar la cosa a
nivel continental y no en un solo país. No había ni revolución, ni proceso de
integración que no significara sumar país por país y sumar sus culturas, con una
idea de tener un lenguaje distinto frente a Estados Unidos”.
-También existe una edición digital, ¿verdad?
-Sí, esos envíos nacen el 12 de septiembre de 2001, al día siguiente de las
Torres. Ese día vimos que ahí más que nunca se necesitaba contrainformación,
porque iba a venir el discurso único con todo. Incluso, compró el discurso único
gente nuestra, “compañeros” que, asustados por la tremenda carga que larga el
imperialismo contra cualquier voz de izquierda y lo demoniza, se plegaron a ese
discurso único. Ahí empezamos con los envíos digitales, reuniendo las pocas
informaciones que salían en disonancia con el discurso único. Nosotros salimos
con el slogan de que el imperialismo no es invencible. Y a partir de ahí
empezamos a transmitir la voz de los pocos intelectuales, los pocos periodistas,
los pocos hombres o mujeres que se atrevían a escribir e interpretar la realidad
por fuera de ese discurso único. Ahora ya tenemos casi 800 números digitales,
que salen tres veces por semana, gratuitamente, y también tenemos una red de
colabores muy grande, ad honorem: traductores en árabe, inglés, francés, alemán,
italiano. Ninguno cobra por esta tarea, que es puramente militante.
¿Qué les falta a otras experiencias alternativas tal vez similares a la de
Resumen?
-Paciencia. Para sostener un proyecto de estas características tenés que tener
mucha paciencia, sobre todo ante la adversidad. No es una cuestión de dinero.
Hay que tener claro el objetivo: informar a pesar de tener enfrente un muro
tremendo. Hay que tener un espíritu militante. Es imposible pensar que se pueda
combinar lo comercial con lo militante, porque en uno de los dos vas a patinar,
y seguramente será en lo comercial. Nosotros tenemos la suerte de contar con
muchas suscripciones en Europa. Con eso logramos el financiamiento, pero
venderlo aquí es muy difícil. En muchas experiencias la gente cree que es fácil
armar un periódico o un programa de lo que sea, y que después sale solo. Y no es
así. Hay que estar todo el día detrás de la información, agarrar el paquete de
periódicos para distribuirlos. En cada edición hay que ir a la terminal de
ómnibus con diez paquetes armados previamente. Y esa idea la hemos expandido en
cada una de las ediciones. En Venezuela los compañeros que lo editan lo
distribuyen, y lo ubican en una red de vendedores callejeros, que lo vosean.
-Brevemente, ¿por qué vos afirmás que la contrainformación es un arma cargada
de futuro?
-Copiándonos del poeta Celaya, creo que cada vez tiene más futuro el trabajo de
este tipo de prensa. Lo demuestran las experiencias de Chávez en Venezuela, de
Ecuador, de Bolivia, donde radios y televisoras y periódicos sirvieron para
detener golpes, o convocar a levantamientos populares, o ahora mismo en Estados
Unidos, donde si se habla de levantamiento popular es por la tarea de las radios
de los propios inmigrantes. Cada medio de prensa puede ser un factor de
movilización popular colectiva y con una carga ideológica muy fuerte.
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Carlos Aznárez, un apasionado
Carlos Aznárez es un histórico
militante, que acompaña a las Madres de Plaza de Mayo desde hace muchos años.
En el presente, además de coordinar las Cátedras Bolivarianas en la
Universidad Popular de las Madres, es el responsable de la sección
internacionales del Periódico mensual de la Asociación.
Aún recuerdo cuando su periódico Resumen Latinoamericano se vendía únicamente
en la Casa de las Madres, y tal vez en la bodega cultural Liberarte, en los
tiempos del primer menemismo. Era la edición hecha en el País Vasco, por aquel
entonces la única en distribución.
Aquellos tiempos eran, precisamente, los de mis primeros días en la militancia
política. Resumen se convirtió, entonces, en el primer periódico de izquierda
que yo leía con detenimiento y fruición, además de la prensa de las Madres,
por supuesto. Aún hoy Resumen conserva un logro fundamental: los conflictos
que narra son contados por los propios protagonistas de esas luchas.
Colombianos, vascos, turcos escriben en primera persona sobre las gestas de
sus pueblos. Los combates desarrollados por los rebeldes de todas partes del
ancho Tercer Mundo, no son relatados por cronistas que la miran desde afuera,
sino por los propios actores. Y eso es un mérito profesional, y a la vez
político. Resumen transpira la camiseta procurando encontrar la voz de los
sujetos de las luchas, sin mediaciones. Les da entidad a los luchadores. A
todos los luchadores, sin atender las mezquindades que muchas veces contempla
la izquierda y que la inhiben en su crecimiento. Como lo aclara el propio
Aznárez, Resumen busca la amplitud y aporta desde su tarea periodística a la
identificación del verdadero enemigo, que es el imperialismo y su coro
mediático.
Las Madres siempre quisieron ser un puente entre la generación de sus hijos
desaparecidos, y las nuevas promociones de luchadores. Carlos Aznárez es un
ejemplo de esa entrega desinteresada y conmovedora que tanto distinguió a
aquella gloriosa generación de los 70 y de la que las Madres nos cuentan con
ternura todos los días. De quedarse hasta tarde para editar las notas de
Resumen a preparar los paquetes para distribuirlo en el interior y pocas veces
poder cobrarlo; de coordinar las charlas de las Cátedras Bolivarianas a
dirigir a los jóvenes que hacen el Noticiero de la nueva radio de las Madres,
el compromiso es uno solo. Siempre el mismo. Es la pasión por darles voz a los
que resisten y se enfrentan, y vencer el insoportable cerco de engaño y
desinformación al que nos tiene acostumbrados el gran capital.
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ENTREVISTA A NÉSTOR LAVERGNE:
Un argentino en el gabinete del Che
Por Pablo Llonto
Testigo privilegiado de los primeros años de
la revolución cubana, a los 71 años, el argentino Néstor Lavergne desempolva los
recuerdos de aquellos tiempos en que formó parte del gabinete de ernesto guevara
en el ministerio de industrias. En el repaso, el ingeniero Lavergne, ex Director
de Inversiones, explica cuáles eran las líneas teóricas del pensamiento
económico del Che y detalla, a través de hechos y anécdotas, las primeras
herramientas de acción en la solución de los problemas cotidianos de los cubanos
en los 60.
-¿Cuál es la historia de un joven argentino de 25 años qué de pronto va a Cuba
en los inicios de la Revolución y un día aparece en los equipos de trabajo
económico del Che?
- Yo era afiliado del Partido Comunista, estaba en la juventud. Cuando viajé
a Cuba, en diciembre de 1959, a meses del triunfo de la revolución, lo hice con
una pésima información. El PC argentino no tenía una buena descripción de lo que
estaba pasando. Llego y me voy a un hotel en La Habana Vieja y enseguida
concurro a una movilización del Movimiento 26 de julio. Vi que llevaban una
bandera y le pedían plata al público. Los billetes y monedas que recolectaban
los ponían dentro de la bandera como si fuera una alfombra. Resulta que a esa
plata la pedían para comprar aviones para luchar contra el imperialismo. Fue
entonces que dije: “Pero yo me quedo aquí”, mientras me preguntaba: “¿Si los del
26 de julio son así, como serán los demás?” Y efectivamente era así. A los
cuatro días voy a un acto en el que hablaba Raúl Castro y un dirigente del
Directorio Revolucionario, quien decía: “Porque nosotros los comunistas”. ¡Y a
mí en la Argentina me habían dicho que me cuidara porque el Directorio era
también de derecha!
- ¿Ustedes pensaban otra cosa del 26 de julio y del Directorio?
-Yo había conocido en Buenos Aires a José Antonio Echeverría, en 1957, en
una reunión en el Centro de Estudiantes de Medicina. Resulta que quienes hacían
de anfitriones eran los antiperonistas gorilas. La posición de Echeverría me
confundía ya que él era miembro del Directorio Revolucionario1 y se estaba
reuniendo con los Comandos Libertadores que acababan de echar a Perón en la
Argentina. Tiempo después, nos enteramos que Echeverría había sido asesinado en
La Habana luego de participar en el asalto al Palacio Presidencial para tratar
de matar a Batista.
-¿Cuando viajaste a Cuba tenías pensado entrevistarte con el Che?
-Fui a Cuba con una misión del PC, organizar un Congreso de la Juventud
latinoamericana en Chile. Eso incluía ver a miembros de la juventud cubana
comunista, estudiantes universitarios. Por gestiones de ellos, que me habían
dicho “dale, andá a ver al Che para que largue plata para que podamos ir a
Chile”, lo fui a entrevistar en su oficina del Banco Central. Habré estado una
hora con él, si no recuerdo mal estaba con Almeida, el comandante negro. Primero
me preguntó bastantes cosas de la Argentina y luego le pedí plata para que los
delegados cubanos pudiesen viajar. Igualmente, yo ya había iniciado gestiones
para quedarme en Cuba.
-¿Y el Che dio plata para aquel Congreso?
-Sí.
-¿Y qué hiciste después?
-Me dediqué a reunirme con otros comunistas, entre ellos los chilenos, gente
que había mandado el PC de Chile a Cuba. Ellos ya estaban allí con un grupo de
técnicos, lo que muestra la diferencia con el PC argentino. Los chilenos fueron
quienes me dijeron si no me gustaría quedarme en Cuba porque estaban necesitando
técnicos de confianza. Así que me recomendaron para trabajar en el Departamento
de Industrialización del INRA, que estaba a cargo del Che, aunque formalmente él
era presidente del Banco Central, pero su interés real era la industria. El Che
ya venía diseñando lo que sería el futuro Ministerio de Industria.
-¿Te presentaste ante él?
-En realidad empecé a trabajar y concurrí a una reunión. El Che apareció a
dirigir esa reunión y de pronto me ve y dice: “¿Vos qué estás haciendo aquí?”.
Le expliqué mi historia y me dijo solamente: “Ah, bueno macanudo”. Creo que
luego al Che le gustaron un par de intervenciones felices que tuve y entonces
pasé a trabajar un tiempo en planificación industrial.
-¿Qué problemas intentaban resolver?
-Eran principios del 60, estaban manejando las empresas que habían
estatizado, eran los bienes batistianos, ilegales. Todavía no se había producido
la nacionalización de los medios de producción. Se trataba de manejar lo que en
ese momento estaba en manos del Estado. En primer lugar, había que hacer una
planificación global y, como al año, después del viaje del Che a los países
socialistas, llegó una delegación de planificadores checos. Cuba había elegido a
Checoslovaquia como modelo por las dimensiones del país, pequeño como Cuba. Lo
que enseñaban era una planificación burocrática, no tenía ningún vuelo. Después
de un tiempo, el Che me nombró director del Plan de Inversiones Industriales.
Eso fue interesante porque se había conseguido un gran financiamiento de los
países socialistas.
-¿Y cuándo se produce el pase al Ministerio de Industria?
- En verdad lo que hizo el Che en el Banco Central fue desarmarlo. Estaba
interesado en la industrialización que, para él, era la fuerza productiva del
socialismo. Por eso crea primero el Departamento de Industrialización del INRA,
en el Instituto Nacional de la Reforma Agraria, que era un departamento que él
no dirigía en los papeles pero en los hechos sí. Lo hace al mismo tiempo que
dirigía el Banco Central, después se crea el Ministerio de Industria.
Las reuniones
- ¿El Che apostaba a alguna industria en especial?
- A toda la industria pesada. Quería hacer acerías, apostaba al petróleo.
Por ejemplo, se montó una fábrica de heladeras, que no se hacían en Cuba.
Además, fue importante su opinión sobre la industria azucarera. El Che tenía la
opinión que había que impulsar al máximo la producción azucarera, sin hacer
inversiones. Usar la máxima capacidad instalada para conseguir nuevos recursos
para diversificar la industria, pero no tirar el agua de la bañadera con el niño
adentro, no tirar la industria azucarera sin antes utilizarla para conseguir las
divisas. Es decir, Cuba tenía una cifra en la mente, siete millones de
toneladas. Ese fue el récord en la época de Batista, se quería llegar a nueve
millones de toneladas. Pero bueno, en vez de hacer eso se diversificó la
agricultura, antes de utilizar lo que había. Se tiró abajo la caña también, y en
vez de nueve se llegó a tres millones y medio.
-En esto tuvo que ver Fidel…
-Sí. Yo cuento simplemente el hecho.
-¿Además de las charlas económicas, de qué otros temas se hablaba en esas
reuniones?
-Las reuniones de gabinete eran una vez por semana, todo el día. Yo ya era
Director de Inversiones y formaba parte del gabinete. Se hablaba de todo.
Empezaban a las ocho de la mañana en punto y era en punto. Los cubanos de
entonces eran más informales que lo que éramos los argentinos, pero ahora no. El
Che tenía esa precisión del tiempo: a las ocho era a las ocho, a las ocho y tres
minutos cerraba la puerta. Empezaba con una arenga del Che, quien, en general
había estado de visita en distintos lugares y había visto defectos. Era lo que
se llamaba una descarga de lo que estaba mal. Duraba una media hora y servía
para que tomásemos nota de lo que había visto. El Che era duro, se enojaba. Pero
luego aparecía como un hombre de sonrisas y que aceptaba las bromas.
Lavergne se dispone a contar la anécdota, una de las cien que tiene sobre el
Che: “Un día llega y cuenta que había estado en Guanahacabibes, en el Occidente
de Cuba, de visita en un lugar en el que se había organizado un lugar de castigo
revolucionario para los que cometieron errores políticos y de otro tipo, por
ejemplo malgastaron plata. No era gente que había robado, sino malgastado. El
Che había llegado allí y ve que a uno se le había ocurrido hacer una cárcel,
eran todos presos comunes y con las armas al alcance de la mano. Entonces él
contaba que se había enojado y reprochado a los dirigentes diciéndoles que cómo
iba a estar él allí, en esas pésimas condiciones de seguridad. Uno de los que
estaba en la reunión, Enrique Oltusky, que era un dirigente del 26 de julio, le
grita una cosa sugerente: “¿Y saliste virgen de ahí?”. Y todos nos largamos a
carcajadas. Y el Che echando maldiciones, nos matamos todos de risa. La reacción
del Che fue con humor. Le contestó: “La verdad que yo tendría que haberte matado
en aquella oportunidad”. Oltusky había sido uno de los jefes de Camaguey,
cuando el Che. en la lucha por llegar a La Habana en 1958, había pasado por
Camaguey y le indicó a Oltusky que asaltara bancos para conseguir plata que
necesitaba. Oltusky se había negado porque decía que le sobraba financiamiento y
que era un disparate asaltar un banco. Entonces el Che le ordena y Oltusky no
lo hace y se escapa. Se escapa a la Sierra con Fidel. El Che ordenó fusilarlo, y
el otro se escapó. Fidel, por supuesto, lo amparó y le dio la razón por no hacer
un asalto innecesario.
Economías en disputa
Quien cuenta todo esto tiene 71 años, es ingeniero civil y su intensa vida
política empezó, como la de muchos jóvenes, en los hervores del antiperonismo de
la clase media argentina: “Mis inquietudes empezaron en el secundario, yo
conviví con el primer gobierno de Perón, 1947-1952, en una época en que no había
libertades. Naturalmente los estudiantes éramos opositores a Perón, por esa
falta de libertad, por la imposición de cosas. Hicimos algunos paros en la
calle, caímos uno o dos días en comisarías. Se trataba de un problema
generacional. La falta de libertades se reflejaba en los medios, no había
diarios opositores. Tenías que comprar periódicos clandestinos: Nuestra palabra
que era del Partido Comunista, la Vanguardia del Partido Socialista, o
Propósitos, que lo vendía el diariero sin exponerlo, te lo daba para que lo
pasaras. Me acuerdo una vez, en el subte, llevaba Propósitos sin ocultarlo y se
armó un revuelo”.
En la furia de aquellos días peronistas, era casi inevitable el acercamiento de
Lavergne al Partido Comunista argentino: “En la Universidad ya no era radical,
era marxista, y ya estaba militando como aliado de los comunistas. Me atraía
Frondizi, pero el PC se negaba a darle el apoyo. Cuando el PC cambió de opinión,
me afilié a la Juventud Comunista. La política nacionalista de Frondizi me
gustaba. Pronto me daría cuenta de que yo estaba más equivocado que el PC,
porque Frondizi haría todo lo contrario de lo que decía en la campaña. Me recibí
de ingeniero y pasé a militar contra la represión de Frondizi, primero en los
incidentes por la defensa del petróleo. Se nos ocurrió ir a pintar ‘Traidor’ en
un palco en el que iba a hablar Frondizi al día siguiente. Yo estaba a cargo del
operativo y nos llevó la policía. Fue en ese momento que se produjo la
Revolución Cubana y como mi familia tenía gente conocida en Cuba y quería tener
noticias de ellas me ofrecí directamente. El Partido me mandó aprovechando que
se iba a hacer ese Congreso Latinoamericano en Chile y había que prepararlo”.
-Viviste de cerca la pequeña polémica que se armó en los 60 alrededor de cuál
era el mejor sistema para la economía cubana, si el método presupuestario que
pregonaba el Che o el método de cálculo económico de los soviéticos, ¿qué quería
el Che en lo económico?
-El Che decía que en la economía socialista, en el interior del Estado, no
tenía menor sentido que una empresa le vendiese a otro, de manera que no podía
haber compras y ventas. Los planes que venían de Checoslovaquia tenían una
categoría que eran compras y ventas de las empresas socialistas. El Che hizo
cambiar el nombre por el de “Abastecimientos y Entregas”. Al no haber, ese
Estado tenía que regirse por un presupuesto. Se buscaba que no hubiese ninguna
compra directa. Se asignaban, de arriba hacia abajo se definía lo que cada
empresa tenían que entregar y lo que cada empresa tenía que recibir sin ninguna
relación mercantil. Eso era el método presupuestario.
-¿Y en el consumo de cada persona?
-Allí sí, se aceptaba que había una relación de compraventas, la persona
compraba, pero como el poder era del Estado, eran compraventas condicionadas por
el Estado que definía cuánto iba a consumir cada uno por el desabastecimiento.
La mayor parte de ese consumo estaba regulado por una libreta de abastecimiento
que decía qué cuota le tocaba a cada uno. Eso era una economía de guerra.
También la había hecho Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, es
decir que no era nada socialista, pero al defecto de una economía de guerra se
lo consideraba una virtud, en cuanto a que se distribuía igualitariamente con la
libreta. El presupuesto del Estado era el que definía qué es lo que se entregaba
y qué es lo que se recibía.
-¿Y eso se definía ahí, en el ministerio del Che?
-No, cada ministerio tenía su presupuesto y, nacionalmente, la Junta Central
de Planificación era la que definía el presupuesto de la Nación. Pero en
definitiva, los ministerios tenían ministros indicativos, más importantes y
estos ministros tenían mucho peso frente a la Junta.
-¿ Esta posición del Che a qué influencias responde?
-Era lo contrario de lo que sostenían los economistas checoslovacos llegados
a Cuba. Era una crítica a lo que se desarrollaba en la Unión Soviética como
“cálculo económico”. Es decir, una nueva administración de la economía en la
URSS de Kruschev y en las democracias populares. El Che polemizaba con algunos
teóricos que la defendían y que consideraban que la centralización, la
burocratización de la economía estaba ocasionando un retraso en el desarrollo.
El problema, para ellos, era que la centralización de la economía, con una
participación formal pero no real de los organismos de base, generaba una
distorsión. Esto nuevo, en definitiva, ya se ejecutaba en Yugoslavia: la
autogestión. Lo que ocurre es que, como existía un enfrentamiento con
Yugoslavia, una situación de poco afecto socialista, la URSS no lo quería
admitir. En Yugoslavia cada empresa actuaba como dueña de su medio de
producción, había competencia entre empresas, precios distintos, compraban a sus
precios, vendían a sus precios, exportaban compitiendo. Y la URSS no se largaba
a eso, pero iba hacia una descentralización utilizando el término de cálculo
económico.
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PALESTINA:
La tragedia de los palestinos en Iraq
Por Hareth Al-Dary*
Todo parece indicar que las constantes
tragedias de los palestinos no tienen fin desde 1948, cuando los usurpadores
sionistas ocuparon su patria palestina y muchos de ellos se refugiaron en los
países árabes, después de que fueran arrebatadas sus ciudades y aldeas.
Iraq es uno de los países del refugio ya que el
ejército iraquí, al regresar de aquella perdida guerra de 1948, trasladó unos
tres mil palestinos que pidieron auxilio, oriundos de las aldeas de Jenin. Los
llevó a su país donde fueron recibidos como hermanos. Los refugiados palestinos
tuvieron todo el apoyo y la solidaridad necesarios para aliviar sus sufrimientos
y penas.
El Ministerio de Defensa asumió entonces la tarea de proporcionarles un hábitat
y se ocupó de administrar sus asuntos hasta 1950, fecha en que la
responsabilidad y la protección, de acuerdo con sus precarias posibilidades,
pasó a manos del Ministerio de Asuntos Sociales.
El Gobierno Iraquí que, en aquel momento, se hizo cargo de los palestinos,
impidió que estos recibieran ayuda de las organizaciones internacionales
Al llegar, sus hermanos iraquíes les dieron la bienvenida, los ayudaron y les
allanaron el camino para que pudieran participar en todas las esferas de la
ciencia, educación, trabajo y llevar una vida digna, sin discriminación o
humillación. Merecieron este apoyo por el respeto y amor mostrados hacia Iraq y
su pueblo. No cometieron ninguna ofensa durante toda su estadía. Esta actitud no
es de extrañar porque son los descendientes de aquellos que regaron con su
sangre el suelo de Palestina, los nietos de los mártires de Jenin, Haifa y otros
lugares de heroísmo y martirologio. Luego de una prolongada estadía en Iraq,
durante la cual convivieron con los iraquíes en las buenas y en las malas a lo
largo de 56 años llenos de graves acontecimientos, sin motivo real y en
detrimento del interés de todos, cambiaron muchos valores, conceptos y lazos
sociales.
Lo más grave de esos acontecimientos fue la ocupación de Iraq por EE.UU. y Gran
Bretaña junto a otras fuerzas, en el 2003. Esta ocupación destrozó la soberanía
de Iraq y trajo aparejada la destrucción y el sufrimiento de su pueblo, salvo
aquellos beneficiados por el ocupante. Nuestros hermanos palestinos han sufrido
buena parte de las penurias, como si la mala suerte se hubiera convertido en su
aura inseparable en la patria y en el destierro y como si sólo pudiesen apelar a
Dios.
Inmediatamente tras la ocupación, grupúsculos de patoteros comenzaron a
atacarlos en algunas zonas de Bagdad, expulsaron a cientos de familias
palestinas de sus hogares y amenazaron a otras, con aplicarles la misma medida.
Las familias desalojadas de sus casas tuvieron que vivir en tiendas de campaña
de plástico que se caracterizan por ser muy calurosas en verano y frías en
invierno.
Muchas familias siguen viviendo en esas tiendas de campaña desde hace dos años,
en medio de la miseria y la incertidumbre, sus penurias son sólo conocidas por
Dios y por los allegados. Los malvados no se conformaron con esas fechorías,
persiguen y hostigan a los palestinos acosándolos en los centros de trabajo y en
sus hogares, inclusive llegaron a asesinar a varios a quemarropa y a sangre
fría. Tal es el caso de cinco palestinos, entre ellos tres hermanos, que fueron
asesinados cuando regresaban del trabajo, por tres hombres armados a cara
descubierta, a pleno día, ante la mirada asombrada de los transeúntes, bajo
acusación de ser colaboradores del régimen, pretexto esgrimido a menudo por los
que pretenden aniquilar contrarios y opositores. Otros ciudadanos palestinos
fueron asesinados, amenazados y acusados falsamente provocando su arresto por
las tropas de ocupación y las fuerzas de la llamada Guardia Nacional.
A esto se puede añadir el constante hostigamiento a sus familias e hijos en los
mercados, escuelas y áreas públicas y el abucheo y las malas palabras que
impiden a muchas mujeres salir a las calles, atemorizadas como si estuvieran
viviendo en Tel Aviv y no en Bagdad donde deben ser honrados y no maltratados y
humillados de forma vergonzosa y dolorosa.
Todo parece indicar que tras esa campaña de odio hay una fuerza cegada por el
visceral odio confesional sectario que les hizo olvidar los lazos de hermandad,
patriotismo y de humanidad, los valores de fraternidad, generosidad y fuero
íntimo que caracterizaron a los iraquíes a lo largo de su historia,
especialmente con Palestina y su sufrido pueblo. Ahora bien, ¿quién se beneficia
con esas prácticas criminales de lesa humanidad contra nuestros hermanos
palestinos residentes en Iraq desde hace más de cincuenta años, durante los
cuales fueron tratados dignamente? ¿Acaso se trata de una fuerza foránea hostil
a los palestinos que está empleando algunos agentes y mercenarios para
maltratarlos en todas partes, como venganza por el aferramiento a su patria y
por no rendirse práctica y psicológicamente a la voluntad de sus enemigos y sus
maquinaciones, tal como hicieron muchos iraquíes que se rindieron ante la
ocupación de la patria y los planes enemigos?
Ante todos los actos bochornosos y criminales cometidos contra los palestinos,
el gobierno de la nueva era no tomó, como estado, ninguna medida para proteger a
un sector sujeto a ese tipo de agresiones. Al igual que otros gobiernos y
organizaciones árabes, la nueva dirección iraquí ni siquiera ha dado un paso en
el sentido de aliviar el sufrimiento de los refugiados, pese a ser conocido por
todos, la criminalidad diaria de las bandas armadas, contra los palestinos.
Para colmo de males, se les aplica una medida que los obliga a renovar el carnet
de residente cada seis meses, sometiéndolos a las burlas y maltratos, además de
un gravamen de diez mil dinares, teniendo en cuenta que la mayoría de ellos está
desempleada o separada de sus puestos de trabajo desde hace dos años, y que a
aquellos que los tienen, apenas les alcanza para el diario.
Es así como se agudiza y se deteriora la situación de nuestros hermanos
palestinos en Iraq que no encuentran quién los auxilie, disminuya su peso o haga
conocer a los que desconocen su situación en el país donde siempre vivieron
mejor, en comparación con sus propios hermanos de los otros países de la
diáspora.
No podemos decirles a nuestros hermanos palestinos otra cosa que no sea: “deben
tener más paciencia y resistencia como es habitual en vosotros, ya que son los
descendientes de un pueblo enfrascado históricamente en la lucha que dirigió y
sigue dirigiendo la más prolongada, feroz y noble lucha que llevó a cabo, un
pueblo en la historia. Que sepan bien: La victoria es gemela de la paciencia, y
que tras la angustia, la alegría y tras las dificultades, el éxito”.
*Miembro del Comité de los Ulemas Musulmanes en Iraq
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PAÍS VASCO: TREGUA DE ETA:
“Llegamos a este momento luchando”
La formación independentista calificó de
"decisión y aportación de enorme importancia política" la declaración del alto
el fuego permanente que la organización armada Euskadi ta askatasuna comunicó
hace pocos días.
"Llegamos a este momento político, a esta gran
oportunidad política, porque miles de personas de Euskal Herria han persistido
en su lucha y compromiso por nuestros derechos como pueblo, por el
reconocimiento, en definitiva, de los derechos que asisten a Euskal Herria como
nación", dijo el dirigente de Batasuna, Fernando Barrena.
Si Batasuna saludó la determinación adoptada por la organización armada vasca en
clave de "aportación", la formación independentista conminó acto seguido a los
gobiernos español y francés para que "abran una nueva etapa política".
“El Gobierno del PSOE y el Gobierno de UMP (de Francia) tienen la oportunidad de
poder aportar a un escenario de soluciones democráticas, y como consecuencia
deben desactivar todas las medidas represivas y de condicionamiento de la
actividad política”. Batasuna señaló que son los gobiernos español y francés
quienes deben hacer ahora su aportación al desarrollo de un proceso democrático,
“a la puesta en marcha de un proceso de diálogo y negociación política bajo la
referencia clave de respeto a la palabra de la ciudadanía vasca”.
En el camino de la conformación de un proceso democrático, Batasuna definió como
“de gran importancia” que los partidos políticos, sindicatos y agentes sociales
del país “asuman su responsabilidad para crear las condiciones y los impulsos
para un proceso democrático en Euskal Herria”.
La movilización, fundamental
Al hilo de la posible apertura de un proceso de diálogo y negociación política,
Batasuna señaló que “la constitución con anclajes sólidos de la Mesa para la
Resolución, sin exclusión territorial o ideológica alguna, es la referencia
ineludible para el conjunto de agentes políticos del país”.
“Queremos subrayar que el pueblo vasco es el auténtico destinatario de esta
iniciativa, y es la sociedad vasca la que debe liderar un proceso de negociación
que defina un acuerdo sobre la territorialidad y el derecho de
autodeterminación”, claves a juicio de Batasuna para la superación en parámetros
democráticos del conflicto.
Frente a este objetivo, Batasuna subrayó la necesidad de la movilización social
y anunció manifestaciones multitudinarias de aquí en más. “Es fundamental que la
sociedad vasca salga a la calle” para exigir el arranque de un proceso de
soluciones.
Como complemento a todo ello, Batasuna afirmó que “la importancia del momento
político nos sitúa a todos y a todas directamente ante nuestras propias
responsabilidades” y constató que la formación independentista reitera su
compromiso con Euskal Herria y con “la búsqueda de un escenario democrático
basado en el respeto a la voluntad mayoritaria del pueblo vasco”.
arriba
Todo
irá mejor
Por José Mari Esparza Zabalegi*
Estamos de suerte. Algunos dirán que, gracias a su insistencia, los malos de
“la” ETA han declarado un alto el fuego, pero es más probable con perdón que
ETA haya elegido un momento adecuado para avanzar en sus objetivos. Cuarenta
años con las mismas alforjas, hace suponer esto último.
En cualquier caso, para todos es buena noticia. Para los que sólo les molesta
el ruido caliente de las bombas; para los que nos estremece mucho más la fría
violencia del sistema, y también para los que dicen que ni lo uno ni lo otro,
pero que hablan cien veces más de lo uno que de lo otro. Todos dicen albricias
y anuncian cambios futuros. Yo espero algunos:
El Estado anunciará de inmediato su tregua, y dejará de usar la ley como un
chicle; en las comisarías no habrá ya más bolsas que las de pipas, y en las
cárceles pondrá a los presos más cerca de la puerta.
Las asociaciones de víctimas (del “terrorismo”) harán ruido sabedores que es
en la piñata final donde más caramelos repartirán para comprar silencios. Ya
sabemos que nada sustituye los seres queridos, pero las lágrimas se vierten
mejor en recipientes de oro. Los herederos del torturador policial Manzanas
brindarán por su abuelo. Las verdaderas víctimas, si son gente honrada, se
alegrarán de que nadie vuelva a sufrir como sufrieron ellos.
El Partido Nacionalista Vasco (PNV) agradecerá a “la” ETA todas las castañas
recogidas y merendadas en solitario durante tantos años; reconocerá lo fácil
que adquirió competencias a cuenta de un “problema vasco” que sufrieron otros,
y se mostrará dispuesto a dejar paso a nuevas gobiernos que oxigenen sus
endogámicas instituciones. La Ertzaintza (policía vasca), preñada de soberbia,
será purgada, desaparecerán sus embozos, lucirán sus txapelas (boinas) y
siniestros personajes como Atutxa y Balaza (dirigentes del PNV) serán borrados
hasta de la guía de teléfonos.
Izquierda Unida reconocerá que si se torturó durante tantos años y a tanta
gente, y si se llamó “Estado de Derecho” a esta farsa, fue por su silencio
letal, pues sin su consenso no hubiera sido posible. Pedirá perdón por su
tibieza y afán de medro. Y en Navarra abandonarán las tesis de Del Burgo, y
aprenderán de sus abuelos del Frente Popular que un Estatuto sin las cuatro
provincias es pasto de la derechona.
Elkarri (organización que dice ser pacifista) y Lokarri se convertirán en
Hilarri y descansarán en paz después de tantos esfuerzos baldíos. No se puede
servir por igual a Dios y al Diablo, sobre todo cuando las mercedes vienen de
Dios. Aquella campaña unidireccional en favor de las víctimas de ETA dejó en
el camino a miles de víctimas que sólo pedían un poco de equidad. Sin
intermediarios, el mercado de las ideas también funcionará mejor.
En la tregua vamos a ver a ELA (central sindical del PNV) demostrar su
mayoría sindical en pro de la patria. Con ETA en silencio, sonará su tronadora
voz como nunca la hemos oído y, amén de engordar, se preocupará también de
hacer músculo abertzale, fuerza de choque independentista. “El día que callen
las armas haremos noseloqué”, solían decir. Temblad españoles: la hora ha
llegado.
Eusko Alkartasuna (formación nacionalista moderada escindida del PNV)
deshojará al fin su margarita: O vuelve con su ex-marido, que la maltrata pero
la colma de prebendas, o se va con los cazadores de estrellas a cruzar el
desierto hacia la libertad. Ahora ya no tiene excusa alguna para sus recatos
morales: puede acostarse con su amante independentista. ¿Podrán vivir lejos de
los pesebres? Algunas sí. Otras volverán, sumisas, al cómodo lecho marital.
Es la hora de Aralar (minúscula formación escindida de Batasuna). Calladas
las armas, temblará el Parlamento. No teniendo ya paisanos a quien incordiar
con peticiones de tregua y condenas de violencia, ya sólo tendrán una
violencia que denunciar. Demostrarán a los jóvenes que toda kale borroka
(lucha callejera) se puede hacer desde el escaño. Los veremos patalear, ser
sacados a rastras por clamar contra la injusticia. Pero sobre todo,
replantearse montajes como Nafarroa Bai, hechos a la sombra de la Ley de
Partidos. En cualquier caso, alguno deberá retomar la idea de abrir un kiosko.
La hora del desempleo ha llegado.
Aunque parezca lo contrario, la izquierda abertzale, es la que peor panorama
tiene. Parte con treinta y una de mano, pero puede perder la partida si
confunde su actividad con la de ETA. A mayor radicalismo armado correspondía
mayor ternura política, de la misma manera que al cese de las armas
corresponde mayor dureza dialéctica. Y muchas veces se ha obrado al revés. La
mejor manera de evitar que ETA vuelva a la lucha armada es demostrar que hay
otras vías de lucha que la sustituyen: la pasión militante, la resistencia
civil, la lucha popular en todas sus formas, la imaginación insurgente, la
entrega desinteresada a la construcción nacional y al cambio social. Si la
izquierda abertzale con su lucha es capaz de cubrir el enorme hueco activista
que deja ETA y consigue contagiar a lo mejor de otras fuerzas políticas,
probablemente las nuevas generaciones de vascos no se sentirán compelidas a
tomar las armas.
De los demás espero poca cosa. Si este país tiene futuro, la izquierda
abertzale será la clave. Sonó la hora. ETA ha dicho alto el fuego. Los demás,
a lo nuestro: jo ta ke, irabazi arte (expresión vasca similar a nuestro
“luchar hasta vencer”).
*Director de la Editorial vasca Txalaparta
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25 AÑOS SIN BOB MARLEY:
Canciones de Redención
Por Maurici Polchi
Bob Marley fue el poeta callejero mejor
dotado para amplificar el mensaje de su gueto jamaiquino, el Trench Town. Allí
conoció las armas blancas, las redadas policiales y las peleas entre los narcos.
También ahí, supo de sus antepasados y del concepto espiritual de la cultura
Rastafari.
Del año 1600 a 1700, la cifra de esclavos en la
isla de Jamaica subió -vidas más, vidas menos- de diez mil a seiscientos mil. El
trafico de personas encadenadas, tribus enteras o en parte, puso a millares de
africanos arrancados de su tierra ancestral, en una vida bajo el control y los
abusos de los colonizadores ingleses. La Reina Victoria de Inglaterra escribía
dictámenes represivos y el secretario de la Sociedad Misionera Bautista los
enviaba a ejecutar.
Cuando la urbanidad no era tal, los levantamientos se daban en las zonas
montañosas.
Para organizarse, los cautivos escapaban de los campos azucareros hacia las
colinas. Las revueltas de Tracky en 1760 y San Sharpe en 1831, fueron la
vértebra rebelde que talló las futuras revueltas. Ambas epopeyas acabaron en
masacres y sus líderes, en la horca, la guillotina o los colmillos de algunos
perros salvajes.
La creación de Bob
En 1891, la pequeña Iglesia Bautista Nueva fue fundada con unos 200 miembros
y comandada por Alexander Bedward. Luego, estaría dirigida por quien sería uno
de los luchadores más destacados del mundo, convirtiéndose en un referente de la
formación ideológica de Malcom X, Nelson Mandela y Luther King.
Ese era Marcus Garvey, el redactor de la “Declaración de los Derechos de la
Gente Negra en el Mundo” durante una multitudinaria asamblea celebrada en Nueva
York a principios del siglo XX. Al poco tiempo, Garvey fue detenido por
uniformados norteamericanos y deportado a Jamaica. Allí recordó su frustrado
proyecto de formar una compañía marítima de nombre Black Star Line para
concretar el sueño de quienes creían que en un éxodo hacia África encontrarían
la verdadera libertad.
Garvey, con su lema “Un dios, una meta, un destino”, fue quien dio a conocer las
interpretaciones bíblicas que ven la salvación de la raza negra en un
descendiente directo del Rey Salomón. Para los rastas, esa persona es Haile
Selasie I, emperador de Etiopía. Ellos creían que su majestad estaba autorizada
para gobernar. Sin embargo, cuando este ocupó el poder y fue gobierno no cumplió
al pie de la letra lo que millones de hombres ya daban por hecho. Su mandato
consistió en una dictadura, que fue acabada tras una revuelta popular.
El primer nacimiento de Bob
Durante 1968, en la isla sucedieron diversos motines que darían lugar al
surgimiento del Rastafarismo. La ideología promovida por Marcus Garvey ya tenía
decenas de seguidores en la isla, pero ahora cobraba mayor dimensión porque se
sumaban a la organización Poder Negro. De manera recíproca este masivo
movimiento tuvo un hermano siamés, la música reggae. Su cadencia musical y su
mensaje religioso crecerían de la mano y juntos tajarían con el filo de su furia
la apertura al período postcolonial
Uno de los líderes de Poder Negro era el historiador guyano Walter Rodney, quien
había sido expulsado del país en 1960. Estaba en la mira del poder de turno
porque su activa militancia resultaba una amenaza para el sistema político Una
noche de abril, las fuerzas represivas derrumbaron la puerta del local
partidario y a punta de pistola lo detuvieron. En las capturas, los oficiales
secuestraron armas, bombas y una carta de puño y letra dirigida al líder cubano
Fidel Castro.
El crecimiento de Bob
Los motines de los luchadores por los derechos de los negros definieron su
postura. Por eso Michael Manley, unas veces blanco y otras negro, según su
conveniencia o decisión, se consagró presidente.
Las crecientes movilizaciones contra el régimen colonial y la consolidada
presencia del movimiento Rastafari marcaron la silueta política y a veces
ideológica del hombre que no quería ser blanco. Por este motivo durante la
campaña electoral de 1972 su Partido Nacional Popular, utilizó el estilo reggae
y la simbología rasta para afinar sus intenciones con los desposeídos.
Una vez en el poder, aseguró que los días del sistema capitalista estaban
acabados en su país. Nacionalizó la banca y los medios de comunicación. Aumentó
los impuestos para las empresas extranjeras y adquirió más de la mitad de las
acciones de las empresas de mayor capital y producción. Las corporaciones
afectadas por las medidas golpearon las puertas de la Casa Blanca y le
chusmearon que el gobierno jamaicano participaba como miembro de la
Internacional Socialista y se sumaba a lista de Países No Alineados. Cuando se
hizo público su apoyo a Cuba y a los movimientos de liberación de América latina
y Angola, el presidente Jimmy Carter dio luz verde para que la CIA invada el
país caribeño y autorizó a los agentes secretos para que sacudan con plomo a esa
estrella de rock que se negaba a maquillar su crudeza barrial.
El segundo nacimiento de Bob...
Siempre llamó la atención su sorprendente parecido al Comandante Guevara. La
similitud de sus rostros, su mirada pensante, su risa de hombre nuevo. “Un
revolucionario es todo aquel que lucha contra la injusticia”, dijo el
guerrillero heroico; y “todo aquel que lucha contra la injusticia es un Wailer´s”,
aclaró el fundador del grupo The Wailers en la década del 60.
El profeta de dreadloks no cayó en combate como el Che, ya que murió por un
cáncer nacido en una lesión de fútbol mal curada, y porque la bala que intentó
asesinarlo unos años antes le pegó a unos milímetros de la cabeza. En el 76,
aceptó cantar en el acto “One Love, One Heart” que organizó el gobierno
jamaiquino. Un evento al aire libre que intentaría formalizar un pedido de paz
que logre detener la guerra civil a punto de desatarse en la isla.
Dos días antes del show, hombres armados arremetieron en su casa.
Milagrosamente, nadie murió. De todas formas y herido de bala, Marley cumplió
con su palabra y participó del encuentro musical.
Al otro día se fue al extranjero y no volvió por más de un año.
La muerte de Bob
Se dijo que lo mató la CIA, que lo envenenaron en lugar de sanarle la herida
del dedo golpeado luego de un partido. Lo mismo se dijo de su compañero en los
inicios de carrera, Peter Mc In Tosh, quien sí fue fusilado por la espalda el 11
de septiembre de 1987, por presuntos agentes norteamericanos.
Bob Marley cumplió con el mandamiento rasta de llegar a África. Ya con el veneno
cancérigeno comiéndole los huesos fue a Zimbawe con su conjunto. En 1980 tocaron
en el acto de ceremonia que festejó la independencia de ese país dominado por el
régimen blanco de Rhodesia.
Allí canto las canciones de su disco, “Survival”, que en la portada tiene las
banderas de las naciones africanas y en el interior las voces ancestrales con
400 años de silencio.
La inmortalidad de Bob
Fue el mensajero perfecto del Tercer Mundo. El mejor. Fue un guerrero en el
escenario y debajo, un revolucionario que con su mensaje espiritual volteó las
fronteras del razonamiento. El pulso de su corazón gigante es el pulso de la paz
cuando respira. Porque de todas formas, no hay que entender la historia de su
pueblo, el trasfondo sociopolítico de su país o recordar pasajes de la Biblia
para captar su culto. Sólo hay que escuchar su música, su ritmo, ese que “cuando
te pega no te hace sentir dolor”.
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LA GESTA DEL NOMBRE PROPIO:
Situación de la comunidad travesti
Por Oscar Castelnovo
En este valioso volumen coordinado por Lohana
Berkins y Josefina Fernández se desarrolla el Informe sobre la situación de la
comunidad travesti en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, distintos partidos del
primer cordón del Conurbano y Mar del Plata. De acuerdo a la titular de la
Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (Alitt), Berkins, los
resultados de la investigación exhibe de modo lapidario la exclusión que afecta
a este grupo humano y se expresan en “la dificultad de acceder a la condición de
ciudadanía, los problemas en el campo de la salud, la educación, la violencia
policial, sexual y doméstica. Condicionadas a conseguir nuestro sustento a
través de la prostitución, único medio de subsistencia, nos vemos sometidas a
una serie de indignas situaciones que nos colocan en una extrema vulnerabilidad,
despojándonos de nuestra condición humana”, sostiene.
La investigación se realizó durante 2005 y contó con el apoyo económico de la
Fundación Astraea, el asesoramiento técnico del Grupo Feminista Ají de Pollo e
involucró a 320 travestis de las áreas geográficas mencionadas.
Además de las coordinadoras, participaron del trabajo una diversidad de voces.
Entre ellas la de Diana Maffía quien subraya en el prólogo que “la intolerancia
y la agresividad con las travestis, la humillación y la marginación son la
respuesta reluctante al revisar la construcción de todas l