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Elizabeth Arbo. 24 años.
Yo empecé trabajando el 15 de octubre del 2006, cuando el jardín funcionaba en el comedor de María Rosa, ahí en el barrio. Era un jardín provisorio, donde no había separación de salas. Estaban todos los nenes juntos y no había mucho espacio. Igual estuvimos solo 2 meses, antes de mudarnos al Elefante. El cambio fue increíble para todos. Los chicos tenían espacio para correr, jugar y se podían hacer más actividades. Los padres estaban felices, todos querían conocer el jardín.
La adaptación fue un poco difícil. De mis compañeras, había quedado yo sola porque era la única que había terminado el secundario. Y con las nuevas compañeras, teníamos muchas responsabilidades y nos daba miedo no poder cumplirlas. Nosotras estamos a cargo de los hijos de la gente. Es un desafío grande. Pero todo salió muy bien. Los nenes se adaptaron bien y empezamos a trabajar cada vez más. Ahora les podemos dar a los chicos una formación más pedagógica, tenemos reglas y más organización. No es una guardería. Yo particularmente, me quiero dedicar a esto y por eso pude empezar la carrera de Maestra jardinera. Ya estoy en segundo año.
Ahora también tenemos la colonia, que para mí fue un cambio impresionante. Los padres nunca hubieran podido mandar a sus hijos a una colonia. Es una oportunidad única. Las mamás que trabajan, tienen un lugar donde dejar a sus hijos.
Con respecto al proyecto de Madres en el barrio, yo hablo con los vecinos y me cuentan que tienen miedo que ésto se termine, ya que nadie se había quedado tanto tiempo en el barrio. Porque ésto no paso nunca. No discriminan a los que se drogan o a los que estuvieron en la cárcel o incluso a los que no saben el oficio, se les enseña. Todos pueden aprender y ganarse su plata. Y así no tienen que salir a robar o a comprar droga. Porque los ayudan económicamente y socialmente, ya que aprenden y se adaptan a la cultura del trabajo. Por ejemplo, cambian hasta en la forma de decir “Buen día”, ahora te lo dicen bien.
Yo quiero que ésto siga, que haya una escuela primaria donde los nenes del jardín sigan creciendo con nosotros, que haya un secundario, que se puedan abrir calles para que no haya más pasillos, que se construyan más casas y se brinde más educación sexual.
Yo, como madre, la verdad quiero lo mejor para mi hijo y lo mejor para él, es el Jardín.
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