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LAS OBRAS: SANTIAGO DEL ESTERO: BARRIO VILLA DEL CARMEN - BARRIO BOSCO
Grupo Sgo del Estero en la fabrica
En casa de las madres
La llegada
Bajando primeros materiales
Bajando los primeros materiales II
Estrenando Cascos
Las Mujeres
Probando vigas
Cocina-Comedor
Fondo
Revocando
Frente
Bajando los primeros materiales
Estrenando uniformes
Haciendo la plataforma
Revocando
Pintando los techos
Frente
Reunión grupo Barrio Bosco
Yendo a casa
Jueves 4 de Marzo de 2010
SANTIAGO DEL ESTERO: 500 TRABAJADORES DE LA MISIÓN SUEÑOS COMPARTIDOS LEVANTAN 2 BARRIOS EN LA CAPITAL

En el año del Bicentenario de la Patria, las Madres y los trabajadores de la Misión Sueños Compartidos, reafirman día a día el compromiso militante con trabajo, dignidad y esperanza, cumpliendo el hito propuesto: la entrega del nuevo barrio en Villa del Carmen, que constará de 68 viviendas unifamiliares totalmente equipadas, escuelas, centro de salud, centros comunitarios, de esparcimiento y deportivo. Para tal fin, se realizaron las tareas de conexión de los servicios básicos que la zona carecía. A la vez, sigue avanzando la construcción del complejo en el barrio Bosco III, donde las viviendas proyectadas llegan a 616.

Lunes 21 de Diciembre de 2009
Las Madres, los trabajadores y la presidenta mancomunados por la dignidad

Un día de lucha y emoción se vivió el 15 de diciembre en la provincia de Santiago. La llegada de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, para la inauguración de una planta industrial, fue engalanada por la presencia de cientos de trabajadores de la Misión Sueños Compartidos que en la provincia, en los dos obradores sitos en los barrios Villa del Carmen y Don Bosco, ya son 500 las personas contratadas.
A la vez, son capacitadas para cubrir con su trabajo todos los oficios de la construcción de las viviendas que ellos mismos habitarán. Además, el predio se urbaniza integralmente: se conectan los servicios básicos que la zona carece, se levantan escuelas, centros de salud, espacios de uso común y centros para deportes y esparcimiento.

Lunes 14 de Septiembre de 2009
Santiago del Estero: la MisiÓn SueÑos Compartidos fue declarada de interÉs provincial

Jueves 6 de Agosto de 2009
SANTIAGO DEL ESTERO: LAS MADRES Y LOS VECINOS JUNTOS POR EL TRABAJO Y LA DIGNIDAD

Llegó el día esperado por todos. Luego de la lucha, comenzó el trabajo. Ya son 100 las trabajadoras y los trabajadores que levantan las plateas en el Barrio El Carmen, primera etapa del proyecto integral de urbanización que la Misión Sueños Compartidos, con los fondos aportados por el Gobierno Nacional, a través de la Subsecretaría de Obras Publicas construye en Santiago del Estero, capital. La magnitud de la obra habla por sí sola: 700 viviendas (barrios El Carmen y Don Bosco III), escuelas, centros de salud, áreas deportivas y de esparcimiento. Además, se hacen las obras de infraestructura que la zona carece para la conexión de los servicios básicos.

 
LA MISIÓN SUEÑOS COMPARTIDOS CONSTRUIRÁ 684 VIVIENDAS EN SANTIAGO DEL ESTERO

A través de la Misión Sueños Compartidos, la Fundación Madres de Plaza de Mayo acordó con el gobierno de Santiago del Estero la construcción de un complejo urbano integral en el barrio El Bosco III, que constará de 616 viviendas totalmente equipadas, escuelas, áreas de recreación y deporte. Además, proveerá la infraestructura que la zona carece. En tanto, en el Barrio Villa del Carmen se levantará otro complejo del mismo tipo que el de El Bosco III, de 68 viviendas. Los fondos de las obras serán financiados por la Subsecretaria de Obras Públicas de la Nación.
Como en todos los emprendimientos llevados adelante por la Misión Sueños Compartidos, la organización laboral es la clave para la reinserción social de los excluidos: los trabajadores de la obras son los vecinos que las habitarán y generalmente carecen de experiencia laboral; para ello se les da la capacitación necesaria, y se los incorpora al empleo formal, con todos los derechos que la legislación contempla. Otra característica es la contratación en partes iguales, de hombres y mujeres.
Los obradores donde la Fundación Madres de Plaza de Mayo desarrolla el programa, tienen la tasa mas baja de la historia de la construcción en accidentes laborales.
El moderno sistema constructivo utilizado se conoce internacionalmente como M2 (Emmedue). En la actualidad 27 países desarrollan esta tecnología de paneles de poliestireno expandido. En La Fábrica que la Fundación posee en Barracas se provee de los paneles para todas las obras. Durante el año en curso, se levantarán otras 3 fábricas  de producción integral, que incluirán mueblería, herrería, y lo necesario para los requerimientos de las construcciones.

Villa del Carmen es un barrio ubicado en las afueras de la ciudad de Santiago del Estero, hacia el sudoeste, en donde comenzamos a construir el 26 de mayo de 2008 una casa modelo de muestra para que trabajadores de Santiago del Estero conociera el sistema constructivo de la Misión y nuestra forma de organizar el trabajo.

La obra comenzó con la contratación de 16 trabajadoras y trabajadores, diez de ellos vecinos del barrio Pacará y seis del barrio Bosco, jóvenes y adultos, que recibieron la capacitación necesaria. La idea es construir con Sueños Compartidos 300 viviendas mediante la contratación de trabajadores -hombres y mujeres en cantidad similar- de Pacará y Bosco, barrios de la ciudad de Santiago del Estero donde viven familias de muy bajos recursos.

Por eso se están cerrando las gestiones para comenzar lo más pronto posible con la construcción de, en principio, 66 viviendas de dos y tres dormitorios dentro de un predio de 2 hectáreas de Villa del Carmen (la ubicación del resto de la obra aún no está definida), para lo que vamos a ampliar la contratación y capacitación de trabajadores, hasta llegar a cubrir aproximadamente sesenta puestos de trabajo. En las nuevas casas vivirán familias de bajos recursos que no cuenten con una vivienda digna.

La primera vivienda construida estuvo lista en menos de un mes (se terminó de construir el 20 de junio) y será inaugurada formalmente cuando se firmen los convenios con la provincia para comenzar las obras. Será donada a la organización “Madres Unidas del Pacará”, para que cuenten con una sede propia en lo que será un nuevo barrio. Es que Villa del Carmen incluye un área donde, con intervención del instituto provincial de la vivienda, se ha venido realizando una urbanización, aún no terminada. Allí se sumará Sueños Compartidos con su construcción de viviendas.
El proyecto social de la Misión ya está manifestándose en los barrios involucrados: además del jefe de obra y del referente territorial, la Misión en Santiago del Estero cuenta con un equipo social de 6 personas que está, entre otras actividades, realizando relevamientos y conociendo más profundamente a las poblaciones para terminar de darle forma a una propuesta integral de trabajo por la recuperación de la dignidad. Por su parte, los 16 trabajadores que fueron contratados por la Misión Sueños compartidos para capacitarse y construir la primera vivienda están, actualmente, realizando obras de mantenimiento en sus barrios y de puesta a punto de espacios para uso comunitario. También la Madres Unidas aportan su esfuerzo y experiencia en trabajo comunitario, participando activamente en Sueños Compartidos como la organización referente de Pacará. En Bosco, por su parte, doce organizaciones sociales barriales están coordinando sus actividades y consensuando la toma de decisiones para el mejoramiento del barrio.

 

El Barrio

El compromiso de la Misión Sueños Compartidos para trabajar junto a los vecinos de Pacará se consolidó a partir del incendio del 4 de noviembre de 2007 en el Penal de Santiago del Estero (U.P Nº1). Allí murieron muchos jóvenes; varios de ellos eran de Pacará. A partir del incendio cobró notoriedad pública el hecho de que había muchos detenidos del penal que provenían del barrio. Pero, de a poco, los vecinos fueron logrando hacer también pública la desesperante situación social en la que vivían.

Al oeste de la ciudad capital de Santiago del Estero, en los alrededores del cementerio La Piedad, se encuentran los barrios Bosco I, Bosco II y Bosco III.
A pesar de la proximidad geográfica y de compartir un contexto sociocultural similar, por lo que las distintas poblaciones suelen ser agrupadas bajo la denominación “barrio Bosco”, cada una de estas comunidades barriales se reconoce como diferente y reclama su identidad.

El barrio Bosco I, ubicado al este del cementerio, es el más antiguo. Sus primeros pobladores se instalaron en los terrenos fiscales hace ya más de cincuenta años. Sin luz ni agua, y a pesar de carecer de todo tipo de servicios, el barrio fue creciendo. Los vecinos refieren que fue el intendente Bruno Volta quien abrió las calles y posibilitó el acceso a los servicios mínimos indispensables. Con el correr de los años, los vecinos también pudieron acceder a las escrituras de sus terrenos.
En la actualidad, el barrio se denomina oficialmente “Bruno Volta”. Los servicios han mejorado pero el barrio sigue sin cloacas, por lo que es frecuente el uso de letrinas sin tratamiento, lo cual conlleva un peligro de contaminación de las napas de aguas.

Hacia el oeste del cementerio, se extiende el barrio Bosco II. Este asentamiento es más reciente, con alrededor de veinte años de antigüedad. Sus habitantes enfrentan innumerables problemas derivados de la precariedad de las viviendas y de la falta de infraestructura de servicios. La vida cotidiana de los trabajadores es aquí muy dura ya que se ve completamente afectada por la precariedad habitacional.

Por último, el barrio Bosco III, el barrio más pobre según los vecinos, se extiende hacia el norte del paredón del cementerio. Está asentado en una antigua zona montuosa, poblada de algarrobos y mistoles que, anteriormente, proporcionaban la materia prima para la elaboración de carbón, principal actividad económica de los primeros habitantes que vinieron a vivir aquí unos treinta años atrás. Con el correr del tiempo, y al irse poblando el lugar, la producción de carbón fue disminuyendo, pero todavía persisten algunos hornos que generan problemas ambientales que repercuten en la salud de los vecinos.
Las familias del lugar sienten que han sido abandonadas a su suerte. Han debido realizar por sí mismas conexiones precarias de agua y luz para poder proveerse mínimamente de estos servicios que a nadie deberían faltarles. Tampoco tienen acceso al servicio de transporte público y se encuentran muy alejados de las escuelas y centros de salud.

Los tres barrios, como tantos otros marginados de la ciudad capital, comparten la cruda realidad de la pobreza, la imposibilidad de acceder a tratamientos médicos adecuados y las consecuencias que se derivan de las malas condiciones sanitarias, de la presencia de basurales, del uso obligado de letrinas, del servicio deficiente de agua potable y de condiciones de vida altamente precarias.
La mayoría de los trabajadores y las trabajadoras se desempeñan en empleos informales o temporarios; muchos son cartoneros o, como en el caso de las mujeres, trabajan en el servicio doméstico.
La pobreza ha sometido a los trabajadores del Bosco, como a los de tantos otros zonas marginadas, no sólo a la exclusión sino también y junto a ella, a la estigmatización social y a condiciones de vida indignas. Tras treinta años de destrucción de las fuentes de trabajo, los trabajadores tienen un reclamo unánime: trabajo digno. Bajo esta consigna están trabajando doce organizaciones sociales barriales que coordinan sus actividades para lograr el mejoramiento de los barrios y la calidad de vida de los vecinos.

Pacará

El barrio se constituyó bajo el nombre oficial de “Sargento Cabral”, como resultado de una entrega de viviendas que realizó en 1977 el gobierno de Juárez, dentro de un plan denominado “de erradicación de ranchos”. Está ubicado en la ciudad de Santiago del Estero, entre las calles Ricardo Rojas y Tomás Guido, a unas 30 cuadras del centro.

Pacará cuenta con los servicios públicos de luz, agua, cloacas, gas y, hasta hace poco tiempo, transporte. Sin embargo, las condiciones habitacionales en que viven los vecinos son muy deficitarias. Pacará demuestra la importancia del trabajo como eje estructurador que les permite a las personas y comunidades construir y vivir un hábitat digno.

La desocupación de la última década golpeó muy fuertemente en su población. Aún hoy, ante la falta de otro tipo de oportunidades laborales, la mayoría de los hombres y mujeres -y también los chicos- trabajan de changarines en el Mercado de Abasto provincial, que está en las inmediaciones. Esta ocupación es el único ingreso en la mayoría de las familias. En consecuencia, en la actualidad hay más de 300 familias habitando las 116 viviendas que conforman el barrio (lo que da un promedio de casi 3 familias por vivienda), por lo que el hacinamiento llega a grados extremos: en algunos casos viven 22 personas en una misma casa.
El contexto institucional del barrio también está deteriorado: hay un jardín, una escuela primaria y secundaria y una sala de salud municipal; todas estas instituciones se hallan en condiciones edilicias penosas e insalubres, con un alto grado de abandono. Otra institución que funciona en el barrio es el Salón Parroquial “Padre Félix XIII”.

Organización “Madres Unidas”

En 1998, en plena crisis económica del país, un grupo de madres se levantó en lucha contra el hambre y decidieron comenzar a trabajar por los chicos y combatir la desesperación de no tener para sus niños un plato de comida. Al principio se juntaban en una de sus casas, la de Gladis, donde daban de comer a muchos chicos a través de beneficios y donaciones de comercios de la zona. En 2001 consiguieron la personería jurídica como “Asociación de Fomento Vecinal Madres Unidas del Pacará”, bajo el lema “un plato de comida no basta”.
Una de las actividades más importantes que desarrollaron las Madres Unidas fue un inagotable trabajo para recuperar de las drogas a los chicos, adolescentes y jóvenes del barrio, sus hijos, quienes veían en el penal de Santiago uno de sus futuros más previsibles. Para ello lograron que llegaran al barrio diversos programas nacionales para la inclusión de los jóvenes, ayudadas por organizaciones de derechos humanos.
La organización está formada por 55 madres, 80 jóvenes y más de 200 niños que concurren al comedor. Tiene también un merendero en el barrio Río Dulce, con 100 niños más a cargo. Para organizarse, conforman “grupos”: están los grupos de cocina, de limpieza, de talleres de apoyo escolar, y hay también una escuela de fútbol para distintas edades y categorías. La lucha de estas madres no termina nunca: ahora no sólo trabajan para su barrio sino que, además, colaboran con el barrio Tarapaya.
Su lucha por el trabajo digno para los jóvenes y por la construcción de una sociedad más justa, hizo inevitable que sus caminos se cruzaran con los de las Madres de Plaza de Mayo y nuestros Sueños Compartidos.

Villa del Carmen

El área de influencia geográficamente más cercana de la obra de Villa del Carmen es la parte habitada del barrio, que posee una estructura de servicios públicos. Allí viven 84 familias, en general de bajos recursos. Gran parte de ellas son las familias de los trabajadores que habían participado en la construcción del vecino barrio de Autonomía, y que se instalaron tiempo atrás en el lugar. Las aproximadamente 250 personas que por el momento componen la población de Villa del Carmen quedarán, con el agrandamiento del barrio, integradas en un ámbito comunitario más completo y organizado.

Misión Sueños Compartidos